Celebrando la Vida

en el

Nuevo Milenio

Guiones para la celebraci�n de la Cena del Se�or

Ciclo "B"

Miguel �ngel Osimani

EDICIONES BETANIA

 

 

DOMINGO 11 DE NOVIEMBRE DE 2018

DOMINGO 32� DEL TIEMPO ORDINARIO

 

 

PREPARACI�N: 

Antes de la salida del celebrante

 

Hermanos, celebramos el domingo trig�simo segundo durante el a�o, y lo hacemos reuni�ndonos alrededor de la mesa del Se�or, en esta Eucarist�a en la que Cristo se nos ofrenda totalmente, renovando y haciendo actual su entrega en la Cruz, y por la que nosotros tambi�n queremos entregarnos totalmente a Dios y a los hermanos.

 

AMBIENTACI�N: 

Luego del saludo inicial y antes del acto penitencial

 

El Se�or nos exhorta a confiar plenamente en su providencia paternal, ofreci�ndole nuestras propias vidas y entreg�ndonos generosamente a nuestros hermanos; generosidad que debe estar animada por la fe que va m�s all� de todo c�lculo. Nos pide nuestra disponibilidad para desprendernos incluso de nuestros bienes, si fuera necesario para salvar a los dem�s, reconociendo que todo es de Dios y que debemos devolverlo a �l, en el servicio de la Iglesia y de los pobres.

 

1�. LECTURA:   (1 Re 17, 8-16)             (Ver texto)

 

Este relato del Antiguo Testamento es muy significativo: nos pone de relieve la disponibilidad de una pobre mujer que acoge al enviado de Dios, y la omnipotencia del Se�or que no la deja sin recompensa.

 

SALMO RESP.:       (145, 6c-10)      (Ver texto)

 

                    R.   �Alaba al Se�or, alma m�a!

 

2�. LECTURA:    (He 9, 24-28)   (Ver texto)

 

El autor de esta carta nos presenta a Jesucristo como el Salvador que, muriendo por todos nosotros, nos ha dado la vida para siempre.

 

EVANGELIO:   (Mc 12, 38-44)      (Ver texto)

 

Escuchemos, en el Santo Evangelio, el elogio de Jes�s a una pobre viuda, que dio no lo que le sobraba, sino lo �nico que ten�a para vivir.

 

ORACI�N DE LOS FIELES:

 

CELEBRANTE:

 

Queremos que nuestro mundo avance m�s y mejor hacia el Reino de Dios. Por eso hermanos, invoquemos confiadamente, la luz y la fuerza del Se�or, elev�ndole nuestra esperanza y anhelos.

 

GU�A:  A cada una de las peticiones responderemos orando:

 

"SE�OR, ESC�CHANOS Y DANOS GENEROSIDAD"

 

v Por la Santa Iglesia y el Papa Francisco, para que su misi�n de Siervo de los siervos de Dios, sea nuestro permanente ejemplo de caridad fraterna, oremos...

 

v Por nuestro Obispo y nuestros sacerdotes, para que ejerciendo con alegr�a y entrega el ministerio que t� les has encomendado, nos gu�en en la construcci�n de una comunidad diocesana que asuma su compromiso de amor con los m�s pobres, oremos...

 

v Por nuestra patria, para que nuestros gobernantes y legisladores, reconoci�ndote como �nico Dios y Se�or y subordinando todo a ti, legislen en favor del bien com�n y de acuerdo al orden natural y a la ley divina, oremos�

 

v Por todos los que sufren, en su cuerpo o en su esp�ritu, para que en Jes�s encuentren la fortaleza, y en nosotros los verdaderos hermanos que ponen en obras la fe que manifiestan ,oremos...

 

v Por toda nuestra comunidad, para que, a ejemplo de Cristo, te ofrezcamos nuestras vidas, y estemos dispuestos a dar a los dem�s, algo de nosotros mismos, a gastar y desgastar la propia vida en servicio de nuestros hermanos, oremos�

 

CELEBRANTE:

 

Padre de bondad, que eres el Se�or de la historia, atiende nuestras plegarias y anhelos y danos m�s generosidad y m�s esperanza para la vida. Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Se�or.

 

PRESENTACI�N DE LAS OFRENDAS:

 

Que nuestra ofrenda de hoy se manifieste en saber dar, por nuestra Iglesia y por nuestro hermano, no lo que nos sobra, sino lo que realmente significa para nosotros un sacrificio.

 

Al t�rmino del �Lavatorio de Manos� y cuando el celebrante vuelve al centro del altar y antes de la oraci�n siguiente, se hace poner de pie a la asamblea

 

DI�LOGO DEL PREFACIO:

Al iniciarse el Prefacio (antes de "El Se�or est� con vosotros")

Con fe y alegr�a elevemos nuestra acci�n de gracias al Padre, que ha querido acoger nuestra debilidad y pobreza para convertirla en vida, en libertad y en amor.

 

COMUNI�N:

 

Jes�s elogi� a aquella pobre viuda, porque fue la �nica capaz de dar realmente todo lo que ten�a. Participando del Cuerpo de Cristo, recibiremos el est�mulo que nos anime a entregarnos sin miedo, al servicio de Dios y de nuestros hermanos.

 

COMUNI�N ESPIRITUAL:

Al t�rmino de la distribuci�n de la comuni�n.

 

Hermanos:

Todos aquellos que no han podido acercarse a recibir a Jes�s Sacramentado,

pueden hacer la Comuni�n Espiritual rezando la siguiente oraci�n:

 

Creo Se�or m�o que est�s realmente presente

en el Sant�simo Sacramento del altar.

Te amo sobre todas las cosas y deseo

ardientemente recibirte dentro de mi alma;

pero, no pudiendo hacerlo  ahora sacramentalmente,

ven al menos espiritualmente a mi coraz�n.

Y como si te hubiese recibido, me abrazo

y me uno todo a Ti;

Oh Se�or, no permitas que me separe de Ti.

 

DESPEDIDA:

 

Comencemos nuestra semana pidiendo: danos Se�or la actitud de la viuda pobre, la de la grandeza de coraz�n, ser capaces de desprendernos de todo, de sabernos dar nosotros mismos como tu Hijo lo hizo por todos los hombres.