LA EXALTACI�N DE LA SANTA CRUZ
Se anonad� a s� mismo. Por eso, Dios lo exalt�
Lectura de la carta del Ap�stol san Pablo
a los cristianos de Filipos
2, 6-11
Jesucristo, que era de condici�n divina,
no consider� esta igualdad con Dios
como algo que deb�a guardar celosamente:
al contrario, se anonad� a s� mismo,
tomando la condici�n de servidor
y haci�ndose semejante a los hombres.
Y present�ndose con aspecto humano,
se humill� hasta aceptar por obediencia la muerte
y muerte de cruz.
Por eso, Dios lo exalt�
y le dio el Nombre que est� sobre todo nombre,
para que al nombre de Jes�s,
se doble toda rodilla
en el cielo, en la tierra y en los abismos,
y toda lengua proclame para gloria de Dios Padre:
�Jesucristo es el Se�or�.
Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL
77, 1-2.
34-38
R.
No olviden las proezas del Se�or
Pueblo m�o, escucha mi ense�anza,
presta atenci�n a las palabras de mi boca:
yo voy a recitar un poema,
a revelar enigmas del pasado.
R.
Cuando los hac�a morir, lo buscaban
y se volv�an a �l ansiosamente:
recordaban que Dios era su Roca,
y el Alt�simo, su libertador.
R.
Pero lo elogiaban de labios para afuera
y ment�an con sus lenguas;
su coraz�n no era sincero con �l
y no eran fieles a su alianza.
R.
El Se�or, que es compasivo,
los perdonaba en lugar de exterminarlos;
una y otra vez reprimi� su enojo
y no dio rienda suelta a su furor.
R.
EVANGELIO
Es necesario que el Hijo del hombre
sea levantado en alto
a
Evangelio de nuestro Se�or Jesucristo
seg�n san Juan
3, 13-17
Jes�s dijo:
�Nadie ha subido al cielo,
sino el que descendi� del cielo,
el Hijo del hombre que est� en el cielo.
De la misma manera, que Mois�s
levant� en alto la serpiente en el desierto,
tambi�n es necesario
que el Hijo del hombre sea levantado en alto,
para que todos los que creen en �l
tengan Vida eterna.
S�, Dios am� tanto al mundo,
que entreg� a su Hijo �nico
para que todo el que cree en �l no muera,
sino que tenga Vida eterna.
Porque Dios no envi� a su Hijo
para juzgar al mundo,
sino para que el mundo se salve por �l�.
Palabra del Se�or.
Reflexi�n
LA ENTREGA DE JES�S POR AMOR
1- Signo de liberaci�n. La cruz en el
Imperio Romano era un signo de tortura reservado a
los peores malhechores. Jes�s, que no hab�a
cometido ning�n delito, muri� en la cruz por
nosotros. El Evangelio predicado por El es una
Buena Noticia liberadora para los oprimidos, pero
pon�a en tela de juicio el poder establecido. La
cruz fue la consecuencia de la vida de Jes�s. Fue
consecuente, y por eso le mataron. Ahora este
instrumento de tortura se ha convertido para
nosotros en signo de amor y liberaci�n. Por eso
hoy celebramos su �Exaltaci�n�. Glorificaci�n y
levantamiento frente a la humillaci�n y
abajamiento. En las tres lecturas subyacen dos
adverbios que resumen el itinerario seguido por
Jes�s: abajo-arriba.
2- Signo de salvaci�n. La primera lectura,
del libro de los N�meros, nos sit�a junto al
pueblo de Israel en el camino hacia la tierra
prometida. El pueblo, que tiene hambre y sed en el
desierto, murmura contra Dios y contra Mois�s. La
murmuraci�n es su gran pecado, pues expresa la
desconfianza en el amor y el poder de Dios para
cumplir lo que ha prometido: sacarles de la
esclavitud y llevarles a una tierra fecunda, que
mana leche y miel. Entonces le sobreviene al
pueblo un castigo: serpientes venenosas provocan
la muerte de muchos. El pueblo reconoce su pecado
y pide a Mois�s que interceda ante Dios por ellos.
Dios les da la curaci�n a trav�s de un signo: una
serpiente de bronce elevada sobre un m�stil, a la
que todos los mordidos deb�an mirar para vivir. El
evangelista Juan vio en esta serpiente alzada una
figura de Cristo levantado en la Cruz y
Resucitado. El verbo "levantar" es sin�nimo de
"resucitar" Fij�monos en el dinamismo de vida de
Jes�s: �l es "el que baj� del cielo", "se despoj�
de su rango, y tom� la condici�n de esclavo,
pasando por uno de tantos. Y as�, actuando como un
hombre cualquiera se rebaj� hasta someterse
incluso a la muerte, y una muerte de cruz". En la
concepci�n de Juan, Jes�s preexiste en la
intimidad del Padre y es igual a �l, uno con �l y
Dios como �l. Del seno del Padre baja y se hace
carne, por amor a nosotros, para darnos la vida
abundante.
3.- Abajamiento y exaltaci�n. La cruz es,
en esa historia de amor, el mayor abajamiento y
despojamiento del Hijo (k�nosis) y su mayor
exaltaci�n, pues es ah� donde nos mostr� que su
amor no ten�a l�mites y que ni siquiera el miedo a
la muerte pod�a hacerle retroceder en su
compromiso por la salvaci�n de todos. Esa
humillaci�n de morir en cruz, como un maldito,
siendo el Hijo amado del Padre, fue el comienzo de
su glorificaci�n, pues el Padre mismo lo "levant�"
de entre los muertos y lo resucit� como primicia
de nuestra propia resurrecci�n.
4.- Proclamaci�n del amor de Dios. La
fiesta de la exaltaci�n de la cruz no significa
que el cristianismo proclame una exaltaci�n del
sufrimiento, del dolor o del sacrificio por el
sacrificio. Si as� fuera, el Dios que pide esto de
nosotros ser�a un Dios s�dico que no merecer�a
nuestro amor. Lo que exaltamos en esta fiesta no
es la cruz (un instrumento m�s de tortura y
ejecuci�n como el cadalso o la silla el�ctrica).
Lo que exaltamos es el amor incondicional de un
Dios que comparti� nuestra condici�n humana y se
comprometi� con la realizaci�n del Reino hasta el
final. Exaltamos al Crucificado que, habiendo
amado a los suyos, los am� hasta el extremo. Y
exaltamos al Dios que, como Abrah�n, entreg� a su
Hijo �nico, a su amado, para que todos tengamos
vida en su nombre.
Jos� Mar�a Mart�n OSA
www.betania.es
�VIVA LA CRUZ!
1.- No estamos acostumbrados a escuchar, cantar o
decir un �viva la cruz�. Y, en cambio, si hay algo
que nos ha tra�do vida, futuro, eternidad y
redenci�n total, fue precisamente el valor de la
cruz.
*Dios, en la noche de Bel�n,
quiso dejar el cielo y hacerse humanidad en la
tierra.
*Dios, en la hora nona en el Calvario,
quiso derramarse en sangre de amor sobre la
tierra.
*En la cruz y en la noche de Bel�n,
convergen un mismo deseo de Dios: todo por el
hombre.
2.- Con raz�n, en este d�a, la Iglesia venera y se
vuelve hacia la cruz. Cuando en muchos lugares
tienen lugar las labores de la vendimia, la cruz,
es para los cristianos esa vid que, al exprimirse,
nos da el vino de una entrega fecunda,
sacrificada: el buen vino de la Redenci�n del
hombre. �Somos conscientes de ello? �Qu� hemos
hecho de la cruz? �Un adorno o un estilo de vida?
�Una gran lecci�n o algo est�ticamente bello? �Un
modelo de referencia para encarar la vida o algo
que ya no significa nada?
�Viva la Cruz!
Esos dos maderos, que cruzados entre si, pretenden
abrazar al hombre para siempre en un abrazo
iniciativa de Dios.
�Viva la Cruz!
Esos dos maderos que, cuando uno los mira sin fe,
es esc�ndalo, demasiado, un sin sentido, una
locura
�Viva la Cruz!
Esos dos maderos que, cuando uno los mira, sabe
que Alguien naci�, creci� y sufri� para elevar a
la humanidad a las mismas cumbres de los cielos.
3.- Si Dios, que es bueno, ha querido humillarse
naciendo pobre en Bel�n; si Dios, que es grande,
ha querido humillarse en una cruz, ser� por algo.
El rostro de Dios es el amor. La cruz es la prueba
suprema, el no va m�s, de lo mucho que Dios nos
ama. Esa es la sabidur�a, el tesoro, la raz�n de
ser, lo que sostiene desde hace casi 2000 a�os en
pie la Santa Cruz. S�lo as�, desde ese
pensamiento: Dios lo ha hecho por m�, podemos
gritar un �Viva la Cruz del Se�or!
Hoy exaltamos este gran s�mbolo de nuestra fe
cristiana porque, entre otras cosas, detr�s de la
puerta de la muerte, se encuentra la antesala de
la vida. Hoy exaltamos la cruz porque,
ella, sostiene un cuerpo que nos trae libertad,
af�n de superaci�n, fe, esperanza y ganas de
resucitar. La cruz nos recupera, nos rescata� �nos
redime!
Hoy exaltamos la cruz
porque, cuando las cosas se nos presentan en
contra, sabemos que �cumplir la voluntad de Dios y
ver a Dios en todo- nos hace esperar un ma�ana m�s
feliz, una ma�ana de resurrecci�n, un amanecer con
respuestas.
Hoy exaltamos la cruz
porque, entre otras cosas, los cristianos sabemos
que, el amor de Dios, ha sido roturado,
sacrificado, molido por el hombre en beneficio del
propio hombre. Tal vez nunca lleguemos a entender
en toda su profundidad el Misterio que ello
abarca. Hagamos una oraci�n: Dios lo ha hecho
por m�. Dios se ha dejado clavar por m�. �No
nos sugiere esto fe, conformidad, emoci�n,
agradecimiento y no despierta muchos sentimientos
de fe hacia Cristo?
�Viva la Cruz!
Y �c�mo no! �El fruto de la cruz! En ella Dios nos
levanta, como al tercer d�a, levant� a Jes�s de la
muerte. A veces, Dios, nos levanta sobre el
madero, pero otras tantas, Dios, de igual manera,
Dios nos levanta de esas situaciones de amargura,
de pena y de tristeza.
4.- Si al Se�or, siendo Se�or, no le fue ahorrado
el sufrimiento, algo de bueno tiene que tener la
cruz cuando, Dios, permiti� que su �nico Hijo
subiera al madero.
En Bel�n, Dios, se hizo amor entre un pesebre de
madera. En el Calvario, Dios, se deshizo en amor
en dos trozos de madera en forma de Cruz.
�Aprenderemos esta lecci�n para nosotros mismos y
en generosidad hacia los dem�s?
Con San Pablo decimos: Estoy seguro de que nada ni
nadie "podr� separarnos del amor de Dios que se
nos ha manifestado en Cristo Jes�s, Se�or nuestro"
�Viva la Cruz!
Javier Leoz