Celebrando la Vida

en el

Nuevo Milenio

Guiones para la celebraci�n de la Cena del Se�or

Ciclo "B"

Miguel �ngel Osimani

EDICIONES BETANIA

 

 

DOMINGO 18 DE NOVIEMBRE DE 2018

DOMINGO 33� DEL TIEMPO ORDINARIO

 

 

PREPARACI�N: 

Antes de la salida del celebrante

 

Celebramos hoy el domingo trig�simo tercero del tiempo durante el a�o, pen�ltimo del a�o lit�rgico, al que llegaremos a su fin el pr�ximo domingo con la Solemnidad de Nuestro Se�or Jesucristo Rey Universal: la fiesta de Cristo Rey.

 

AMBIENTACI�N: 

Luego del saludo inicial y antes del acto penitencial

 

El Se�or hace un anuncio que abre la esperanza de todos los creyentes: a pesar de las luchas y las angustias, el bien ha de triunfar sobre el mal, y el Se�or vendr� al final de la historia, en el momento que marcar� este triunfo definitivo. Y Jes�s nos advierte que nuestra espera debe estar penetrada de vigilancia, ya que su venida se producir� en el momento menos pensado; �l vendr� para cada uno a la hora de su muerte, que marcar� el fin de esta vida y el comienzo de la que dura para siempre.

 

1�. LECTURA:   (Dn 12, 1-3)             (Ver texto)

 

El profeta Daniel nos afirma claramente que los creyentes, en medio de las dificultades, saben muy bien que Dios no los abandonar� en ning�n momento.

 

SALMO RESP.:       (15, 5. 8-11)      (Ver texto)

 

                    R.   Prot�geme, Dios m�o, porque me refugio en ti.

 

2�. LECTURA:    (He 10, 11-14. 18)   (Ver texto)

 

La lectura de esta Carta a los Hebreos insiste, tambi�n hoy, en el papel �nico y definitivo de Jes�s. �l se ofreci� para salvarnos a todos y gracias a �l obtenemos el perd�n.

 

EVANGELIO:   (Mc 13,. 24-32)      (Ver texto)

 

Escuchemos al mismo Jes�s, que nos trae una gran noticia: volver� glorioso para reunir a sus elegidos de toda la tierra.

 

ORACI�N DE LOS FIELES:

 

CELEBRANTE:

 

Queridos hermanos, en la certeza que nuestro Padre del Cielo nunca nos abandona, present�mosle nuestra humilde oraci�n por las intenciones de la Iglesia y las de todos los hombres.

 

GU�A:  A cada una de las peticiones responderemos orando:

 

"SE�OR, ESCUCHA NUESTRA ORACI�N"

 

v Padre santo, te pedimos por la Iglesia y el Vicario de tu Hijo, para que todos los hombres reconozcamos en su voz, la del mismo Cristo, oremos...

 

v Padre bueno, te pedimos por nuestra Iglesia diocesana, para que tomemos conciencia de nuestra responsabilidad con tantos hermanos que se encuentran enfermos y sufrientes en nuestras familias, en nuestra comunidad, oremos...

 

v Se�or de la historia, te pedimos por todos los que habitamos esta naci�n, para que transformando nuestro coraz�n y siendo coherentes con nuestra fe, seamos testimonios de amor y solidaridad con cada uno de los que en ella se encuentran necesitados, oremos...

 

v Se�or de las misericordias, te pedimos por nuestros hermanos enfermos, para que tengan la fortaleza de vivir su enfermedad con tu Hijo, y para que sientan de verdad tu presencia por medio de nuestro cuidado y acompa�amiento, oremos...

 

v Padre todopoderoso, te pedimos por todos los cristianos, para que en estos tiempos de tantas dificultades, de tanto desaliento y desesperanza, encontremos en tu palabra la firme esperanza que nos asegura el triunfo final del bien sobre el mal, y el comienzo de una nueva vida que dura para siempre, oremos...

 

CELEBRANTE:

 

Padre bueno, atiende nuestra s�plica y danos m�s generosidad y m�s esperanza para la vida, mientras esperamos la gloriosa venida de tu Hijo Jesucristo, que contigo vive y reina por los siglos de los siglos.

 

PRESENTACI�N DE LAS OFRENDAS:

 

Ahora nos ofreceremos nosotros mismos al Padre, para que seamos convertidos por su Esp�ritu y as� podamos ser una oblaci�n agradable a �l.

 

Al t�rmino del �Lavatorio de Manos� y cuando el celebrante vuelve al centro del altar y antes de la oraci�n siguiente, se hace poner de pie a la asamblea

 

DI�LOGO DEL PREFACIO:

Al iniciarse el Prefacio (antes de "El Se�or est� con vosotros")

Elevemos nuestro canto de acci�n de gracias al inmenso amor de Dios, para con todos los hombres, uni�ndonos por su Esp�ritu a la plegaria de Jesucristo, el Se�or.

 

COMUNI�N:

 

Participando ahora de la comuni�n con el Cuerpo de Cristo resucitado, participamos ya, anticipadamente, del gozo del banquete de la vida eterna.

 

COMUNI�N ESPIRITUAL:

Al t�rmino de la distribuci�n de la comuni�n.

 

Hermanos:

Todos aquellos que no han podido acercarse a recibir a Jes�s Sacramentado,

pueden hacer la Comuni�n Espiritual rezando la siguiente oraci�n:

 

Creo Se�or m�o que est�s realmente presente

en el Sant�simo Sacramento del altar.

Te amo sobre todas las cosas y deseo

ardientemente recibirte dentro de mi alma;

pero, no pudiendo hacerlo  ahora sacramentalmente,

ven al menos espiritualmente a mi coraz�n.

Y como si te hubiese recibido, me abrazo

y me uno todo a Ti;

Oh Se�or, no permitas que me separe de Ti.

 

DESPEDIDA:

 

Terminamos nuestra celebraci�n y volvemos a nuestros hogares, a nuestros trabajos, sabiendo que esta Eucarist�a nos invita a un compromiso serio en este mundo, en donde todo debemos verlo en referencia a ese otro mundo que no pasa, que dura para siempre.