OFICIO DIVINO

 

 

VISPERAS

   


 

TIEMPO ORDINARIO
VIERNES DE LA SEMANA XXXIV
De la Feria. Salterio II

 

1 de diciembre

V�SPERAS
(Oraci�n de la tarde)

INVOCACI�N INICIAL

V.
Dios m�o, ven en mi auxilio
R. Se�or, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Esp�ritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Am�n. Aleluya.

Himno: NUESTRAS VIDAS SON LOS R�OS

Nuestras vidas son los r�os
que van a dar en la mar,
que es el morir:
all� van los se�or�os
derechos a se acabar
y consumir;
all� los r�os caudales,
all� los otros medianos
y m�s chicos;
y, llegados, son iguales
los que viven por sus manos
y los ricos.

Dejo las invocaciones
de los famosos poetas
y oradores;
no curo de sus ficciones,
que traen hierbas secretas
sus sabores.
Aqu�l s�lo me encomiendo,
aqu�l s�lo invoco yo
de verdad,
que, en este mundo viviendo,
el mundo no conoci�
su deidad. Am�n.

SALMODIA

Ant 1.
Arranca, Se�or, mi vida de la muerte, mis pies de la ca�da.

Salmo 114 - ACCI�N DE GRACIAS

Amo al Se�or, porque escucha
mi voz suplicante,
porque inclina su o�do hacia m�
el d�a que lo invoco.

Me envolv�an redes de muerte,
me alcanzaron los lazos del abismo,
ca� en tristeza y angustia.
Invoqu� el nombre del Se�or:
�Se�or, salva mi vida.�

El Se�or es benigno y justo,
nuestro Dios es compasivo;
el Se�or guarda a los sencillos:
estando yo sin fuerzas me salv�.

Alma m�a, recobra tu calma,
que el Se�or fue bueno contigo:
arranc� mi vida de la muerte,
mis ojos de las l�grimas,
mis pies de la ca�da.

Caminar� en presencia del Se�or
en el pa�s de la vida.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Esp�ritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Am�n.

Ant. Arranca, Se�or, mi vida de la muerte, mis pies de la ca�da.

Ant 2. El auxilio me viene del Se�or, que hizo el cielo y la tierra.

Salmo 120 - EL GUARDI�N DEL PUEBLO.

Levanto mis ojos a los montes:
�de d�nde me vendr� el auxilio?
El auxilio me viene del Se�or,
que hizo el cielo y la tierra.

No permitir� que resbale tu pie,
tu guardi�n no duerme;
no duerme ni reposa
el guardi�n de Israel.

El Se�or te guarda a su sombra,
est� a tu derecha;
de d�a el sol no te har� da�o,
ni la luna de noche.

El Se�or te guarda de todo mal,
�l guarda tu alma;
el Se�or guarda tus entradas y salidas,
ahora y por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Esp�ritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Am�n.

Ant. El auxilio me viene del Se�or, que hizo el cielo y la tierra.

Ant 3. Justos y verdaderos son tus caminos, �oh Rey de los siglos!

C�ntico: CANTO DE LOS VENCEDORES Ap 15, 3-4

Grandes y maravillosas son tus obras,
Se�or, Dios omnipotente,
justos y verdaderos tus caminos,
�oh Rey de los siglos!

�Qui�n no temer�, Se�or,
y glorificar� tu nombre?
Porque t� solo eres santo,
porque vendr�n todas las naciones
y se postrar�n en tu acatamiento,
porque tus juicios se hicieron manifiestos.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Esp�ritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Am�n.

Ant. Justos y verdaderos son tus caminos, �oh Rey de los siglos!

LECTURA BREVE   1Co 2, 7-10a

Ense�amos una sabidur�a divina, misteriosa, escondida, predestinada por Dios antes de los siglos para nuestra gloria, que no conoci� ninguno de los pr�ncipes de este siglo; pues si la hubieran conocido, nunca hubieran crucificado al Se�or de la gloria. Pero, seg�n est� escrito: �Ni el ojo vio, ni el o�do oy�, ni vino a la mente del hombre lo que Dios ha preparado para los que le aman.� Pero a nosotros nos lo ha revelado por su Esp�ritu.

RESPONSORIO BREVE

V.
Cristo muri� por nuestros pecados, para llevarnos a Dios.
R. Cristo muri� por nuestros pecados, para llevarnos a Dios.

V. Muerto en la carne, pero vivificado en el esp�ritu.
R. Para llevarnos a Dios.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Esp�ritu Santo.
R. Cristo muri� por nuestros pecados, para llevarnos a Dios.

C�NTICO EVANG�LICO

Ant.
Acu�rdate, Se�or, de tu misericordia como lo hab�as prometido a nuestros padres.

C�ntico de Mar�a. ALEGR�A DEL ALMA EN EL SE�OR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Se�or,
se alegra mi esp�ritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillaci�n de su esclava.

Desde ahora me felicitar�n todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por m�:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generaci�n en generaci�n.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de coraz�n,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vac�os.

Auxilia a Israel, su siervo,
acord�ndose de su misericordia
-como lo hab�a prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Esp�ritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Am�n.

Ant. Acu�rdate, Se�or, de tu misericordia como lo hab�as prometido a nuestros padres.

PRECES

Bendigamos ahora al Se�or Jes�s, que en su vida mortal escuch� siempre con bondad las s�plicas de los que acud�an a �l y enjugaba con amor las l�grimas de los que lloraban, y dig�mosle tambi�n nosotros:

Se�or, ten piedad.

Se�or Jesucristo, t� que consolaste a los tristes y desconsolados, pon ahora tus ojos en los sufrimientos de los pobres
y consuela a los deprimidos.

Escucha los gemidos de los agonizantes
y env�ales tus �ngeles para que los consuelen y conforten.

Que los emigrantes sientan el consuelo de tu amor en el destierro, que puedan regresar a su patria
y que un d�a alcancen tambi�n la patria eterna.

Que los pecadores escuchando tu voz se conviertan,
y encuentren en tu Iglesia el perd�n y la paz.

Se pueden a�adir algunas intenciones libres

Perdona las faltas de los que han muerto
y dales la plenitud de tu salvaci�n.

Con el gozo que nos da el saber que somos hijos de Dios, digamos con plena confianza:

Padre nuestro...

ORACION

Dios nuestro, que con el esc�ndalo de la cruz has manifestado de una manera admirable tu sabidur�a escondida, conc�denos contemplar, con tal plenitud de fe, la gloria de la pasi�n de tu Hijo, que encontremos siempre nuestra gloria en su cruz. Por nuestro Se�or Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Esp�ritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Am�n.

CONCLUSI�N

V.
El Se�or nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Am�n.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Si deseas recibir diariamente un Mensaje Espiritual

cont�ctanos

 

Si deseas recibir diariamente las lecturas del d�a y una reflexi�n:

cont�ctanos

 

 

HOME

 

                                                                 

   

                  CONT�CTANOS