|
TIEMPO DE CUARESMA
VIERNES DE LA SEMANA
II
Propio del Tiempo. Salterio II
2 de marzo
LAUDES
(Oraci�n de la ma�ana)
INVITATORIO
(Si Laudes no es la primera oraci�n del d�a
se sigue el esquema del Invitatorio explicado en el Oficio de Lectura)
V.
Se�or abre mis labios
R.
Y mi boca proclamar� tu alabanza
Ant.
Ojal� escuch�is hoy la voz del Se�or: �No endurezc�is vuestro coraz�n.�
Salmo 94 INVITACI�N A LA ALABANZA DIVINA
Venid, aclamemos al Se�or,
demos v�tores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia d�ndole gracias,
aclam�ndolo con cantos.
Porque el Se�or es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque �l lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.
Venid, postr�monos por tierra,
bendiciendo al Se�or, creador nuestro.
Porque �l es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el reba�o que �l gu�a.
Ojal� escuch�is hoy su voz:
�No endurezc�is el coraz�n como en Merib�,
como el d�a de Mas� en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y dudaron de m�, aunque hab�an visto mis obras.
Durante cuarenta a�os
aquella generaci�n me repugn�, y dije:
Es un pueblo de coraz�n extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi c�lera
que no entrar�n en mi descanso�
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Esp�ritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos.
Am�n.
Ant.
Ojal� escuch�is hoy la voz del Se�or: �No endurezc�is vuestro coraz�n.�
Himno: DELANTE DE LA CRUZ LOS OJOS M�OS
Delante de la cruz los ojos m�os
qu�denseme, Se�or, as� mirando,
y sin ellos quererlo est�n llorando,
porque pecaron mucho y est�n fr�os.
Y estos labios que dicen mis desv�os,
qu�denseme, Se�or, as� cantando,
y sin ellos quererlo est�n rezando,
porque pecaron mucho y son imp�os.
Y as� con la mirada en vos prendida,
y as� con la palabra prisionera,
como la carne a vuestra cruz asida,
qu�deseme, Se�or, el alma entera;
y as� clavada en vuestra cruz mi vida,
Se�or, as�, cuando quer�is me muera. Am�n.
SALMODIA
Ant 1.
Un coraz�n quebrantado y humillado, t� no lo desprecias, Se�or.
Salmo 50 - CONFESI�N DEL PECADOR ARREPENTIDO
Misericordia, Dios m�o, por tu bondad;
por tu inmensa compasi�n borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado.
Pues yo reconozco mi culpa,
tengo siempre presente mi pecado:
contra ti, contra ti solo pequ�,
comet� la maldad que aborreces.
En la sentencia tendr�s raz�n,
en el juicio brillar� tu rectitud.
Mira, que en la culpa nac�,
pecador me concibi� mi madre.
Te gusta un coraz�n sincero,
y en mi interior me inculcas sabidur�a.
Roc�ame con el hisopo: quedar� limpio;
l�vame: quedar� m�s blanco que la nieve.
Hazme o�r el gozo y la alegr�a,
que se alegren los huesos quebrantados.
Aparta de mi pecado tu vista,
borra en m� toda culpa.
�Oh Dios!, crea en m� un coraz�n puro,
renu�vame por dentro con esp�ritu firme;
no me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo esp�ritu.
Devu�lveme la alegr�a de tu salvaci�n,
afi�nzame con esp�ritu generoso:
ense�ar� a los malvados tus caminos,
los pecadores volver�n a ti.
L�brame de la sangre, �oh Dios,
Dios, Salvador m�o!,
y cantar� mi lengua tu justicia.
Se�or, me abrir�s los labios,
y mi boca proclamar� tu alabanza.
Los sacrificios no te satisfacen;
si te ofreciera un holocausto, no lo querr�as.
Mi sacrificio es un esp�ritu quebrantado:
un coraz�n quebrantado y humillado
t� no lo desprecias.
Se�or, por tu bondad, favorece a Si�n,
reconstruye las murallas de Jerusal�n:
entonces aceptar�s los sacrificios rituales,
ofrendas y holocaustos,
sobre tu altar se inmolar�n novillos.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Esp�ritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos.
Am�n.
Ant.
Un coraz�n quebrantado y humillado, t� no lo desprecias, Se�or.
Ant 2.
En Tu juicio, Se�or, acu�rdate de la misericordia.
C�ntico: JUICIO DE DIOS - Ha 3, 2-4. 13a. 15-19
�Se�or, he o�do tu fama,
me ha impresionado tu obra!
En medio de los a�os, real�zala;
en medio de los a�os, manifi�stala;
en el terremoto acu�rdate de la misericordia.
El Se�or viene de Tem�n;
el Santo, del monte Far�n:
su resplandor eclipsa el cielo,
la tierra se llena de su alabanza;
su brillo es como el d�a,
su mano destella velando su poder.
Sales a salvar a tu pueblo,
a salvar a tu ungido;
pisas el mar con tus caballos,
revolviendo las aguas del oc�ano.
Lo escuch� y temblaron mis entra�as,
al o�rlo se estremecieron mis labios;
me entr� un escalofr�o por los huesos,
vacilaban mis piernas al andar.
Tranquilo espero el d�a de la angustia
que sobreviene al pueblo que nos oprime.
Aunque la higuera no echa yemas
y las vi�as no tienen fruto,
aunque el olivo olvida su aceituna
y los campos no dan cosechas,
aunque se acaban las ovejas del redil
y no quedan vacas en el establo,
yo exultar� con el Se�or,
me gloriar� en Dios mi salvador.
El Se�or soberano es mi fuerza,
�l me da piernas de gacela
y me hace caminar por las alturas.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Esp�ritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos.
Am�n.
Ant.
En Tu juicio, Se�or, acu�rdate de la misericordia.
Ant 3.
Glorifica al Se�or, Jerusal�n.
Salmo 147 - RESTAURACI�N DE JERUSAL�N.
Glorifica al Se�or, Jerusal�n;
alaba a tu Dios, Si�n:
que ha reforzado los cerrojos de tus puertas
y ha bendecido a tus hijos dentro de ti;
ha puesto paz en tus fronteras,
te sacia con flor de harina.
�l env�a su mensaje a la tierra,
y su palabra corre veloz;
manda la nieve como lana,
esparce la escarcha como ceniza;
hace caer el hielo como migajas
y con el fr�o congela las aguas;
env�a una orden, y se derriten;
sopla su aliento, y corren.
Anuncia su palabra a Jacob,
sus decretos y mandatos a Israel;
con ninguna naci�n obr� as�,
ni les dio a conocer sus mandatos.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Esp�ritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos.
Am�n.
Ant.
Glorifica al Se�or, Jerusal�n.
LECTURA BREVE Is 53, 11b-12
Mi siervo justificar� a muchos, porque carg� sobre s� los cr�menes de
ellos. Le dar� una multitud como parte, y tendr� como despojo una
muchedumbre, porque se entreg� a s� mismo a la muerte y fue contado entre
los malhechores; �l tom� sobre s� el pecado de las multitudes e intercedi�
por los pecadores.
RESPONSORIO BREVE
V.
�l me librar� de la red del cazador.
R.
�l me librar� de la red del cazador.
V.
Me cubrir� con su plumaje.
R.
�l me librar� de la red del cazador.
V.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Esp�ritu Santo.
R.
�l me librar� de la red del cazador.
C�NTICO EVANG�LICO
Ant.
Dar� una muerte afrentosa a esos malvados y arrendar� la vi�a a otros
vi�adores, que le paguen la renta a su tiempo.
C�ntico de Zacar�as. EL MES�AS Y SU PRECURSOR Lc 1, 68-79
Bendito sea el Se�or, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo.
suscit�ndonos una fuerza de salvaci�n
en la casa de David, su siervo,
seg�n lo hab�a predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas:
Es la salvaci�n que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado as� la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que jur� a nuestro padre Abraham.
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros d�as.
Y a ti, ni�o, te llamar�n Profeta del Alt�simo,
porque ir�s delante del Se�or
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvaci�n,
el perd�n de sus pecados.
Por la entra�able misericordia de nuestro Dios,
nos visitar� el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Esp�ritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos.
Am�n.
Ant.
Dar� una muerte afrentosa a esos malvados y arrendar� la vi�a a otros
vi�adores, que le paguen la renta a su tiempo.
PRECES
Acudamos a Cristo, nuestro Salvador, que nos redimi� con su muerte y
resurrecci�n, y supliqu�mosle, diciendo:
Se�or, ten piedad de nosotros.
T� que subiste a Jerusal�n para sufrir la pasi�n y entrar as� en la
gloria,
conduce a tu Iglesia a la Pascua eterna.
T� que, exaltado en la cruz, quisiste ser atravesado por la lanza del
soldado,
sana nuestras heridas.
T� que convertiste el madero de la cruz en �rbol de vida,
haz que los renacidos en el bautismo gocen de la abundancia de los frutos
de este �rbol.
T� que, clavado en la cruz, perdonaste al ladr�n arrepentido,
perd�nanos tambi�n a nosotros, pecadores.
Se pueden a�adir algunas intenciones libres
Como Cristo nos ense��, pidamos al Padre que perdone nuestros pecados,
diciendo:
Padre nuestro...
ORACION
Conc�denos, Dios todopoderoso, que, purificados por la penitencia
cuaresmal, lleguemos totalmente convertidos a las pr�ximas fiestas
pascuales. Por nuestro Se�or Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo
en la unidad del Esp�ritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.
Am�n
CONCLUSI�N
V.
El Se�or nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R.
Am�n.
|