¡Alégrate, el Señor está contigo!

 

Liturgia - Lecturas del día

 

 

Miércoles, 25 de julio de 2018

 

SANTIAGO, APÓSTOL

Fiesta

 

Donde es Solemnidad se proclama como primera lectura:

 

Herodes mandó decapitar a Santiago

 

Lectura de los Hechos de los Apóstoles

4, 33; 5, 12a. 27-33; 12, 2

 

En aquellos días, los Apóstoles daban testimonio con mucho poder de la resurrección del Señor Jesús y hacían muchos signos y prodigios en el pueblo.

Los hicieron comparecer ante el Sanedrín, y el sumo Sacerdote les dijo:

«Nosotros les habíamos prohibido expresamente predicar en ese Nombre, y ustedes han llenado Jerusalén con su doctrina. ¡Así quieren hacer recaer sobre nosotros la sangre de ese hombre!».

Pedro, junto con los Apóstoles, respondió: «Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres. El Dios de nuestros padres ha resucitado a Jesús, al que ustedes hicieron morir suspendiéndolo del patíbulo. A Él Dios lo exaltó, haciéndolo Jefe y Salvador, a fin de conceder a Israel la conversión y el perdón de los pecados. Nosotros somos testigos de estas cosas, nosotros y el Espíritu Santo que Dios ha enviado a los que le obedecen».

Al oír estas palabras, ellos se enfurecieron y querían matarlos. Y el Rey Herodes mandó decapitar a Santiago, hermano de Juan.

 

Palabra de Dios.

 

 

 

Siempre y a todas partes,

llevamos en nuestro cuerpo los sufrimientos

de la muerte de Jesús

 

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Corinto

4, 7-15

 

Hermanos:

Llevamos un tesoro en recipientes de barro, para que se vea bien que este poder extraordinario no procede de nosotros, sino de Dios.

Estamos atribulados por todas partes, pero no abatidos; perplejos, pero no desesperados; perseguidos, pero no abandonados; derribados, pero no aniquilados.

Siempre y a todas partes, llevamos en nuestro cuerpo los sufrimientos de la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestro cuerpo. Y así, aunque vivimos, estamos siempre enfrentando a la muerte por causa de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal. De esa manera, la muerte hace su obra en nosotros, y en vosotros la vida.

Pero, teniendo ese mismo espíritu de fe, del que dice la Escritura: «Creí y por eso hablé», también nosotros creemos, y por lo tanto, hablamos. Y nosotros sabemos que aquel que resucitó al Señor Jesús nos resucitará con él y nos reunirá a su lado junto con vosotros.

Todo esto es por vosotros: para que al abundar la gracia, abunde también el número de los que participan en la acción de gracias para gloria de Dios.

 

Palabra de Dios.

 

 

SALMO RESPONSORIAL                                                     125, 1-6

 

R. Los que siembran entre lágrimas

cosecharán entre canciones.

 

Cuando el Señor cambió la suerte de Sión,

nos parecía que soñábamos:

nuestra boca se llenó de risas,

y nuestros labios, de canciones. R.

 

Hasta los mismos paganos decían:

«¡El Señor hizo por ellos grandes cosas!»

¡Grandes cosas hizo el Señor por nosotros

y estamos rebosantes de alegría! R.

 

¡Cambia, Señor, nuestra suerte

como los torrentes del Négueb!

Los que siembran entre lágrimas

cosecharán entre canciones. R.

 

El sembrador va llorando

cuando esparce la semilla,

pero vuelve cantando

cuando trae las gavillas. R.

 

 

 

EVANGELIO

 

Ustedes beberán mi cáliz

 

a    Evangelio de nuestro Señor Jesucristo

según san Mateo

20, 20-28

 

En aquel tiempo:

La madre de los hijos de Zebedeo se acercó a Jesús, junto con sus hijos, y se postró ante Él para pedirle algo.

«¿Qué quieres?», le preguntó Jesús.

Ella le dijo: «Manda que mis dos hijos se sienten en tu Reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda».

«No saben lo que piden», respondió Jesús. «¿Pueden beber el cáliz que Yo beberé?»

«Podemos», le respondieron.

«Está bien, les dijo Jesús, ustedes beberán mi cáliz. En cuanto a sentarse a mi derecha o a mi izquierda, no me toca a mí concederlo, sino que esos puestos son para quienes los ha destinado mi Padre».

Al oír esto, los otros diez se indignaron contra los dos hermanos. Pero Jesús los llamó y les dijo: «Ustedes saben que los jefes de las naciones dominan sobre ellas y los poderosos les hacen sentir su autoridad. Entre ustedes no debe suceder así. Al contrario, el que quiera ser grande, que se haga servidor de ustedes; y el que quiera ser el primero que se haga su esclavo: como el Hijo del hombre, que no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por una multitud».

 

Palabra del Señor.

 

 

Reflexión

 

EL APÓSTOL SANTIAGO, PROTOMÁRTIR DE LOS APÓSTOLES

1.- El rey Herodes hizo decapitar a Santiago, hermano de Juan. Parece evidente que si el rey Herodes hizo del apóstol Santiago el primer mártir del cristianismo es porque lo consideraba un predicador destacadísimo de la fe en Cristo. El sumo sacerdote de los judíos, y el Sanedrín en pleno, querían matar a todos los apóstoles. Si el rey mandó decapitar sólo a uno es porque consideraba a este, en aquel momento, el más significativo de todos ellos. Por eso, creo que los españoles tenemos derecho a decir que nuestro apóstol Santiago, patrono de las Españas, fue un gran apóstol y merece todo nuestro respeto y nuestra veneración. El valor de los cristianos se mide por el valor en defender la fe en Cristo con palabras y con hechos. El valor cristiano debe ser siempre un valor humilde y generoso, exigente con uno mismo y comprensivo con los demás. Por eso, debemos decir que, dejando a un lado cuestiones históricas, el apóstol Santiago no puede ser considerado patrón de España por haber reconquistado tierras a golpe de espadas, sino por haber predicado con mucho valor la fe en Cristo a las personas que vivían en esas tierras. No queremos pensar en él como principal campeón militar de la reconquista, sino como principal campeón de la predicación de la fe cristiana. Hoy día ningún cristiano quiere recordar al apóstol Santiago como un guerrero que, al frente de las tropas españolas, avanzó invencible reconquistando tierras y animando a sus tropas a matar moros; no queremos atribuir al apóstol Santiago el injusto calificativo de Santiago <matamoros>. El valor del apóstol Santiago fue un valor auténticamente cristiano, que se manifestó en la predicación de la fe en Cristo y en la capacidad para beber todos los cálices amargos que el ejercicio de esta predicación le obligó a beber. Este es el valor del apóstol Santiago, protomártir entre los apóstoles, que hoy queremos nosotros admirar e imitar.

2.- Este tesoro lo llevamos en vasijas de barro, para que se vea que una fuerza tan extraordinaria es de Dios y no proviene de nosotros. Se refiere san Pablo al tesoro de la fe y a la fuerza interior y exterior con que están predicando esa fe. Las dificultades que tuvo que vencer san Pablo y que tuvieron que vencer los primeros cristianos para seguir predicando la fe en Cristo en medio de una sociedad politeísta y acomodada fueron inmensas. El mismo san Pablo y muchos de estos primeros predicadores pagaron con su vida su valentía, como ya hemos visto en el caso del apóstol Santiago, pero no cedieron, ni retrocedieron un paso, antes de morir. Sabían que Dios estaba con ellos y esta seguridad en su fe les llenaba de valentía y de humildad. Son valientes con la valentía del espíritu, aunque se sientan frágiles en la debilidad de la carne. Por eso, quieren alabar a Dios, autor de todo don, y, en medio de su fragilidad, quieren seguir siendo valientes con la fuerza y la confianza que la fe en Cristo les da. Este es el verdadero ejemplo de la fortaleza de los mártires que, a pesar de su fragilidad humana, se sintieron poseídos por la fuerza de Dios.

3.- No será así entre vosotros… ¡Qué frases tan significativas e iluminadoras estas que dice Cristo a sus discípulos, después de que estos discutieran sobre los primeros puestos que iban a tener ellos en el futuro reino que su Maestro iba a instaurar en esta tierra! ¡La tentación de los primeros puestos! Todos podemos ser víctimas de esta tentación en el diario transcurrir de nuestras vidas. En el orden social y secular esto parece hasta bueno y saludable: ¡mejor cabeza de ratón que cola de león! Aspirar a los primeros puestos parece una tentación socialmente aconsejable. Pero desde el punto de vista religioso y cristiano las cosas son distintas: no debe ser así entre nosotros. Entre nosotros, los cristianos, el más grande es el que más sirve y el mejor jefe es el mejor servidor. En esta fiesta del apóstol Santiago es bueno que meditemos en el verdadero significado del valor cristiano, con el humilde propósito de ser siempre los primeros en el servicio a los demás.

 

Gabriel González del Estal

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ESPÍRITU DE SERVICIO

1- Ocupar los primeros puestos. Es lo que pide la madre de los Zebedeos para sus hijos. No sabía lo que pedía, pues precisamente poco antes había hecho Jesús el anuncio de su pasión y muerte. Toda madre quiere lo mejor para sus hijos, ¿pero en qué estaría pensando la madre de Santiago y Juan? Pensaba, sin duda, que Jesús era el Mesías, el rey esperado para liberar a Israel del dominio romano. Jesús es verdad que era rey, "pero su Reino no era de este mundo", tal como le dijo a Pilato. El predicó el Reino, su mensaje fundamental. Y vino a anunciar y a establecer el Reino de Dios. Hoy podemos llamarlo "la civilización del amor" de la que hablaba Pablo VI. El Reino de Dios, sin embargo comienza en este mundo, aunque todavía no había llegado a su plenitud. Es el "ya, pero todavía no". En el Reino de Jesús es primero el que es el último, es decir el que sirve, no el que tiene poder. La madre buscaba el poder para los "hijos del Trueno". Muchas veces quisieron hacer rey a Jesús, pero Él lo rechazó, porque había venido a servir y no a ser servido. Su mesianismo no es político ni espectacular, sino silencioso y humilde. En este sentido, San Agustín recuerda que "no dice que su Reino no está en nuestro mundo, sino no es de este mundo. No dice que su Reino no está aquí, sino no es de aquí".

2.- Hemos de trabajar para construir el Reino de Dios en este mundo. Esto significa establecer unas condiciones de vida en las que reine la justicia, la paz y la fraternidad. Mientras esto no se consiga, todavía no podemos estar contentos. No debemos huir del mundo, sino implicarnos en su transformación aquí y ahora, sin esperar que llegue pasivamente "el Reino de los cielos". Esto es lo que pide Jesús a Santiago y Juan: "beber el cáliz que Él ha de beber". Contestan que sí, pero en ese momento no se dan cuenta de lo que estaban diciendo. Lo comprobarán cuando contemplen la muerte de Jesús. Y Santiago además llegará el momento en que dará la vida por Cristo cuando Herodes lo "hizo pasar a cuchillo". No sabemos si fue sometido previamente a un proceso judicial o si su muerte fue fruto del capricho de aquel déspota. Entonces sí que fue capaz de beber el cáliz de Cristo.

3.- Jesucristo debe ser lo más importante de nuestra vida. Un anuncio irreverente de un equipo español señalaba que el fútbol es más importante que Jesús. ¡Qué injusticia y qué ingratitud! Jesús debe reinar en nuestro corazón. Sólo así le seguiremos con todas nuestras fuerzas y podremos gozar de su amor. Un rey existe para servir al pueblo. Es su espíritu de servicio a la comunidad lo que justifica su ser. Así lo hizo Jesús, que tuvo como trono la cruz, como cetro una simple caña, como manto real una ridícula túnica de color púrpura y coronó su cabeza con una corona de espinas. Indudablemente, su Reino no era de este mundo, pero sí para este mundo. Y sus seguidores deben tener también su espíritu de servicio, pues el primero será el que más sirva.

 

José María Martín OSA

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¿SU CAMINO, ES EL NUESTRO?

La festividad del apóstol Santiago tiene muchas connotaciones para nuestra tierra y, por supuesto, para todo el orbe católico y cristiano.

Para España, por ser su Patrón, alcanza también a otras vertientes culturales, sociales, políticas y, por supuesto, religiosas.

Para España, aunque algunos lo evadan, supone homenajear y festejar al primer evangelizador de nuestra tierra. A él le debemos los inicios del gran edificio espiritual que, con el paso de los siglos, hemos ido levantando a través de diversas generaciones de creyentes.

El Camino de Santiago es una ruta que recorren los peregrinos procedentes de España y de toda Europa para llegar a la ciudad de Santiago de Compostela, donde se veneran las reliquias del apóstol Santiago el Mayor. Durante toda la Edad Media fue muy concurrido, después fue ligeramente olvidado y en la época actual ha vuelto a tomar un gran auge. El Camino de Santiago fue declarado por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad; Itinerario Cultural Europeo por el Consejo de Europa y recibió el título honorífico de Calle mayor de Europa

Flaco favor sería, entender y acercarse a la figura de Santiago Apóstol, desde los aledaños puramente culturales o artísticos que han ido gestándose al borde del Camino. Entre otras cosas porque, ponerse en camino, no es ir hacia Santiago: es ir con Santiago hacia el encuentro con Cristo.

Grave ha sido el robo del Códice Calixtino de la Catedral Compostelana. Mucho más grave, y aunque algunos lo silencien, el atraco a mano armada de todo lo que suene a cristianismo o catolicismo en nuestra tierra y hasta en nuestra vieja Europa. ¿Acaso olvidamos que, el Códice, es fruto de la fe de nuestros antepasados? ¿Qué códice vamos a legar nosotros a las futuras generaciones? ¿El de la verdad o el de la falsedad? ¿El de la fe o el de la incredulidad? ¿El del aprecio a Cristo o del olvido de su Reino? ¿El amor a su Iglesia o la persecución hacia ella?

Celebrar su fiesta, entre otros sentimientos, supone escuchar la voz del Señor como Santiago la percibi a las orillas de Tiberiades

Honrar, la figura de Santiago, es creer firmemente en la Resurrección de Cristo. No podemos ponernos en marcha hacia el sepulcro del Apóstol y pensar que, nuestro objetivo, ha sido cumplido: besar su sepulcro, abrazar su efigie es abrazar la fe en Cristo muerto y resucitado.

Avanzar hacia Santiago Apóstol es pedir, por su intercesión, el vivir la experiencia que él tuvo en el Monte de la Transfiguración.

Rezar al Apóstol es crecer, ahondar y perseverar en la oración como él lo hizo con Jesús en el Huerto de los Olivos

Seguir las huellas de Santiago es saber que, evangelizar, anunciar a Cristo, puede empujarnos a no ser afamados y sí despreciados o marginados.

¿Es el camino espiritual de Santiago el nuestro? ¿No estaremos dando excesiva importancia al camino material desnudándolo de lo que fue genuino, origen y medular en él? ¿Es el camino hacia Santiago un camino hacia Cristo o un incentivo puramente cultural? ¿Es el camino de Santiago kilómetros de oración y de conversión o deporte sano y bueno?

Sí; amigos. Orientarse  hacia Santiago es sentir la llamada de Jesús maestro: ¡Ven y sígueme!

No podemos consentir que, el camino que algunos pretenden y promueven –camino hacia ninguna parte– esconda, disimule o maquille el tesoro que llevamos en vasijas de barro. El tesoro que vamos buscando. El tesoro que, Santiago, sembró en estas tierras para que fuera descubierto, conocido y amado: JESUS HOMBRE SALVADOR.

Que Santiago Apóstol sea para todos nosotros un  motor que nos impulse a seguir trabajando por esa segunda evangelización, incluso para algunos la primera, a la que vamos a asistir en muy pocos años. No hace falta ir a Africa o a China….España es país de misión y necesitado de muchos, pero que de muchos “santiagos”.

Y, por cierto, el Camino hacia Santiago, comienza en el corazón de cada persona cuando nos preguntamos ¿Qué quiere el Señor de mí? ¿Qué puedo hacer yo por el Señor, por su Iglesia, por mis hermanos, por mi país, por mis amigos?

 

Javier Leoz

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