¡Alégrate, el Señor está contigo!

 

Liturgia - Lecturas del día

 

 

Domingo, 24 de Diciembre de 2017

LA NATIVIDAD DEL SEÑOR

Misa de la Noche

Solemnidad - Blanco

Isaías 9, 1-6 / Tito 2, 11-14 / Lucas 2, 1-14

Salmo Responsorial  Sal 95, 1-3. 11-13

R/.  "Hoy nos ha nacido un Salvador:

   el Mesías, el Señor"

 

Santoral:

Natividad de Nuestro Señor Jesucristo

 

 

LECTURAS DEL DOMINGO 24 DE DICIEMBRE DE 2017

 

SOLEMNIDAD DE LA NATIVIDAD DEL SEÑOR

MISA DE LA NOCHE

 

Un hijo se nos ha dado

 

Lectura del libro de Isaías

9, 1-6

El pueblo que caminaba en las tinieblas

ha visto una gran luz;

sobre los que habitaban en el país de la oscuridad

ha brillado una luz.

Tú has multiplicado la alegría,

has acrecentado el gozo;

ellos se regocijan en tu presencia,

como se goza en la cosecha,

como cuando reina la alegría

por el reparto del botín.

 

Porque el yugo que pesaba sobre él,

la barra sobre su espalda

y el palo de su carcelero,

todo eso lo has destrozado como en el día de Madián.

Porque las botas usadas en la refriega

y las túnicas manchadas de sangre,

serán presa de las llamas,

pasto del fuego.

 

Porque un niño nos ha nacido,

un hijo nos ha sido dado.

La soberanía reposa sobre sus hombros

y se le da por nombre:

«Consejero maravilloso, Dios fuerte,

Padre para siempre, Príncipe de la paz».

Su soberanía será grande,

y habrá una paz sin fin

para el trono de David

y para su reino;

él lo establecerá y lo sostendrá

por el derecho y la justicia,

desde ahora y para siempre.

 

El celo del Señor de los ejércitos hará todo esto.

 

Palabra de Dios.

 

 

SALMO RESPONSORIAL                                                   95, 1-3. 11-13

 

R.        Hoy nos ha nacido un Salvador:

   el Mesías, el Señor.

 

Canten al Señor un canto nuevo,

cante al Señor toda la tierra;

canten al Señor, bendigan su Nombre. R.

 

Día tras día, proclamen su victoria,

anuncien su gloria entre las naciones,

y sus maravillas entre los pueblos. R.

 

Alégrese el cielo y exulte la tierra,

resuene el mar y todo lo que hay en él;

regocíjese el campo con todos sus frutos,

griten de gozo los árboles del bosque. R.

 

Griten de gozo delante del Señor,

Porque Él viene a gobernar la tierra:

El gobernará al mundo con Justicia,

y a los pueblos con su verdad. R.

 

 

La gracia de Dios se ha manifestado para todos los hombres

 

Lectura de la carta del Apóstol san Pablo a Tito

2, 11-14

 

La gracia de Dios, que es fuente de salvación para todos los hombres, se ha manifestado. Ella nos enseña a rechazar la impiedad y los deseos mundanos, para vivir en la vida presente con sobriedad, justicia y piedad, mientras aguardamos la feliz esperanza y la Manifestación de la gloria de nuestro gran Dios y Salvador, Cristo Jesús. Él se entregó por nosotros, a fin de libramos de toda iniquidad, purificamos y crear para sí un Pueblo elegido y lleno de celo en la práctica del bien.

 

Palabra de Dios.

 

 

 

EVANGELIO

 

Hoy les ha nacido un Salvador

 

a     Evangelio de nuestro Señor Jesucristo

según san Lucas

2, 1-14

 

Apareció un decreto del emperador Augusto, ordenando que se realizara un censo en todo el mundo. Este primer censo tuvo lugar cuando Quirino gobernaba la Siria. y cada uno iba a inscribirse a su ciudad de origen.

José, que pertenecía a la familia de David, salió de Nazaret, ciudad de Galilea, y se dirigió a Belén de Judea, la ciudad de David, para inscribirse con María, su esposa, que estaba embarazada.

Mientras se encontraban en Belén, le llegó el tiempo de ser madre; y María dio a luz a su Hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque donde se alojaban no había lugar para ellos.. ,

En esa región acampaban unos pastores, que vigilaban por turno sus rebaños durante la noche. De pronto, se les apareció el Ángel del Señor y la gloria del Señor los envolvió con su luz. Ellos sintieron un gran temor, pero el Ángel les dijo: «No teman, porque les traigo una buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo: Hoy, en la ciudad de David, les ha nacido un Salvador, que es el Mesías, el Señor. Y esto les servirá de señal: encontrarán a un niño recién nacido envuelto en pañales y acostado en un pesebre». Y junto con el Ángel, apareció de pronto una multitud del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo:

 

«¡Gloria a Dios en las alturas,

y en la tierra paz a los hombres amados por Él!»

 

Palabra del Señor. 

 

Reflexión

  

EN TIEMPO DE RECORTES, ¿POR QUÉ NO QUITAMOS AL NIÑO DEL PORTAL?

1.- Vino a su casa y los suyos no lo recibieron. Nos hemos pasado unos cuantos días pensando, en bromas, si quitábamos del Portal al buey y a la mula. Al final, hemos pensado que mejor dejarlos, ya que la presencia del buey y la mula en el Belén no nos va a complicar nuestro ordinario y rutinario vivir. Pero, ¿y el Niño? Sí, el Niño, el Niño Dios naciendo en un establo sí nos puede hacer pensar demasiado y, a lo peor, hasta nos puede hacer dudar de nuestro actual modo de vivir la Navidad. Muchos de nosotros, en este tiempo de crisis y recortes, nos disponemos a vivir la Navidad tan ricamente, preparando cenas de marisco y reuniones con champanes, turrones, excelentes embutidos y buenos vinos espumosos. Y después nos vamos a adorar tan ricamente al Dios Niño nacido tan pobremente en un humilde y destartalado portal. Y ¿si quitáramos al Niño del Portal?

2.- Sí, yo creo, muy en serio, que Jesús de Nazaret no estaría muy de acuerdo con nuestra forma occidental de celebrar la Navidad. Incluso, me atrevo a pensar que, si le invitáramos a sentarse en la mesa de una de nuestras cenas navideñas iba a poner bastantes reparos. Sí, ya sé que comió en alguna ocasión con fariseos y pecadores ricos, pero, si leemos con atención los evangelios, fácilmente nos damos cuenta que, cuando Jesús comía con pecadores o fariseos ricos, lo hacía con la única intención de convertirles; para que abandonaran su anterior modo de vivir. ¿Es esa la intención que preside nuestras cenas navideñas? Cuando después de nuestra cena de mariscos nos vamos a ver y adorar al Niño del Portal, ¿lo hacemos con la clara intención de convertirnos? Es decir, ¿tenemos el propósito de hacer unas cenas navideñas menos opulentas y meter en el buzón de Cáritas el dinero que nos hemos ahorrado con este nuestro sobrio modo de celebrar la Navidad? En fin, que puestos a meditar, la pregunta radical que deberíamos hacernos los cristianos es esta: la celebración tan rica y opulenta que hacemos los cristianos de nuestra cena de Navidad, ¿es realmente una celebración cristiana? Porque, si en nuestras celebraciones navideñas predomina la opulencia y el despilfarro, hacemos un claro desprecio al Cristo pobre y necesitado al que tan devotamente vamos a adorar en el Portal de Belén.

3.- La sociedad actual ya ha quitado, espiritualmente, al Niño del Portal. Hoy son mayoría las familias para las que la Navidad es simplemente una fiesta social y familiar, sin una referencia clara y declarada al misterio religioso. Es decir, que a la celebración navideña, tal como se hace hoy, mayoritariamente, en nuestra sociedad occidental, le sobra el Niño. Nuestra obligación de cristianos es restituir a la Navidad cristiana el sentido religioso que la Navidad debe tener. Aunque para eso tengamos que cambiar algunos de los modos y usos que han venido siendo tan tradicionales entre nosotros. Para nosotros, los cristianos, lo más importante del Portal es, evidentemente, el Niño, un Niño pobre y lleno de amor que nos está invitando a todos nosotros a compartir nuestro amor con las personas más pobres y necesitadas.

 

Gabriel González del Estal

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DIOS CON NOSOTROS

1.- Dios se hace hombre. ¡Feliz Noche Nochebuena! Hoy celebramos que Jesús, reconocido como Hijo de Dios por la comunidad cristiana, tiene un origen humano. Dios se vale de los hombres para realizar su designio en la historia. Jesús se hace hombre y está ligado para siempre con sus hermanos los hombres. Con él la historia ha llegado a un remanso de nueva vida divina. Cuando hablamos de ser “humano”, estamos refiriéndonos a una realidad buena. Dios se hace cercano a nosotros, como uno de nosotros. Humano quiere decir, según el diccionario, ser: afable, afectuoso, agradable, benévolo, benigno, caritativo, compasivo, comprensivo, comunicable, condescendiente, considerado, cordial, humanitario, indulgente, liberal, magnánimo, misericordioso, propicio, sensible... Son hermosos calificativos. Este conjunto de cualidades es lo que nos hace iconos de Dios, pues estamos hechos a su imagen y semejanza. Nace Jesús para que esta imagen y semejanza resplandezca en toda su gloria y su es­plendor.

2. "Se hace hombre para divinizarnos a nosotros" (San Agustín). El Niño Divino nos enseña a ser como niños. Nosotros queremos ser mayores. Queremos cosas grandes. Nos encanta construir torres elevadas hasta el cielo. Queremos ser dioses, pero a nuestro modo, escalando a costa de lo que sea peldaños de gloria y de poder. Pero el Dios verdadero bajó hasta noso­tros despojándose de gloria y de poder. Se hizo niño. Nos enseñó los caminos de la humildad y del servicio, de la esperanza y del amor. Son los caminos que nos divinizan, nos llevan directamente a Dios. Si quieres ser Dios, fíjate en el modelo navideño. Encontrarás, como decía el ángel, un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre. También encontrarás a María y a José, sus padres. Son como un retrato de la familia divina. Y son el fermento de una humanidad nueva, entrañable y solidaria, gozosa y liberada, abierta y acogedora. Ya puedes empezar a soñar. La clave está en cómo recibimos nosotros la llegada en toda su humildad del Niño-Dios. Toma nuestra condición, "se hace hombre para divinizarnos a nosotros", según San Agustín.

3.- Él está con nosotros. Es significativo ver cómo María y José tuvieron que ir fuera de los muros de la ciudad, cómo los primeros que se dieron cuenta del nacimiento de su hijo fueron los excluidos de aquella época, los pastores, que eran mal vistos porque nunca podían participar del culto como los demás y vivían al margen. Su trono fue un pesebre, su palacio un establo, su compañía un buey y una mula… ¡Por algo quiso Dios que fuera así!. El Papa Francisco nos muestra cuál es el mensaje de la Navidad: “El nacimiento de Jesús nos muestra que Dios ha querido unirse a todos los hombres y mujeres, a cada uno de nosotros, para comunicarnos su vida y su alegría. Así, Dios es Dios-con-nosotros, Dios que nos ama, Dios que camina con nosotros. Éste es el mensaje de Navidad: el Verbo se hizo carne. Esta cercanía de Dios al hombre, a cada uno de nosotros es un don que nunca tiene ocaso ¡Él está con nosotros. Él es Dios-con nosotros!”

 

José María Martín OSA

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BIENVENIDO SEAS, SEÑOR

¡Bienvenido seas, Señor!

En Belén “la casa del pan” nace el Señor. Viene, entre otras cosas, para compartir nuestra humanidad. Se hace como uno de nosotros para vivir nuestra vida, para soñar, sufrir, y crecer junto a nosotros. ¿Puede hacer algo más Dios por el hombre? Sí; ¡Mucho más! En Belén, aparecerá entre cuatro maderas cruzadas y mal clavadas y, en Viernes Santo, morirá por amor entre dos troncos y por amor, clavado. ¿Puede hacer algo más Dios por el hombre?

1.- En la oscuridad y en el silencio, sin más ruido que el aleteo de los ángeles, viene el Señor a nuestro lado. ¡Dios se hace amor! ¿Entenderemos este gran Misterio? La Misa del Gallo, antes de que nos sorprenda el alba, nos adelanta esta gran noticia: ¡Hoy en Belén de Judá os ha nacido el Salvador!

2.- Y, debido a este acontecimiento, nos hemos reunido alrededor de la mesa. Entre otras cosas porque, el nacimiento de un Niño tan divino y tan humanado, reviste de fiesta nuestros hogares cristianos. ¡Es el Señor! ¡Dios se ha hecho pequeño! ¡Dios se ha hecho hombre! ¡Dios no sólo es Palabra! ¡Dios es carne de nuestra carne! ¡Feliz noche que alumbra tal Misterio!¡El esperado durante siglos ha venido a nuestro encuentro!

Adoremos al Señor, como los pastores, y postrémonos en su presencia. “envuelto entre pañales” “acostado en un pesebre” reconocemos al Redentor que ha bajado a la tierra. ¡Te adoramos, Señor! ¡Te bendecimos, Señor!

3.- Hermanos, estamos ante un mundo en permanente “vela”. ¿Vela de qué? Guardando y vigilando nuestra propia felicidad. Aquellos pastores, de los cuales nos hablan las escrituras, se encontraban custodiando sus rebaños. ¿Cómo nos encontramos nosotros en esta noche? ¿De qué estamos pendientes? ¿En qué valles estamos perdidos? ¿Escuchamos el anuncio de los ángeles?

4.- Hoy, un Dios Niño, abraza, sonríe, ama, acoge y se deja adorar. Y, algunos –mirando hacia otra parte– no se percatarán del Misterio de esta noche: Dios ha roto las bóvedas del cielo para plantarse definitivamente en la tierra; Dios, nos busca a través de un Niño para recuperar nuestra dignidad, para sacarnos de nuestras cavernas, para poner delante de nosotros un horizonte de paz y de plenitud. ¿Seremos capaces de responder ante tanta iniciativa por parte de Dios?

5.- ¡Demos algo, al que tanto nos da! Como los pastores pongamos ante el Niño, el dulce de nuestra fe; los dones de nuestra alegría y fraternidad.

¡Demos algo, al que tanto se da! Que esta noche, santa y divina, en el que el cielo ha abierto sus puertas, despierte en nosotros indecibles e indescriptibles sentimientos de emoción, de agradecimiento, de súplica, de adoración y de confianza en Dios.

¡Gracias, Dios! ¡Has bajado, por fin, a nuestro lado! ¡Estás del lado de la humanidad!

 

Javier Leoz

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