¡Alégrate, el Señor está contigo!

Mensaje Espiritual

 

 

 

Viernes, 22 de diciembre de 2017

Semana III° de Adviento

Feria – Morado

1 Samuel 1, 19b-20. 24-28 / Lucas 1, 46-55

Salmo responsorial 1 Sam 2, 1. 4-8abcd

R/. "Mi corazón se regocija en el Señor, mi Salvador”

 

Santoral:

Santa Francisca Javiera Cabrini

y Beato Graciano

 

 

¡Prepárate, Dios viene!

 

Necesitamos de una salvación urgente

para nuestro mundo. Ante tanto acontecimiento

negro es buena la luz que nos destella la Fe.

Por encima de todo, esta espera,

nos impregna de alegría:

Jesús siempre será una buena nueva.

 

Porque cuando el hombre vemos que ha perdido

el rumbo… Jesús, con su nacimiento,

le trae la posibilidad de reencontrarse

a sí mismo en la humildad y en la esperanza.

 

En cierta ocasión un joven presumía

de gustarle empaparse debajo de la lluvia.

Pero lo cierto era que, cada vez que llovía,

desplegaba un gigantesco paraguas

para protegerse de ella.

Un buen amigo se le acercó y le dijo:

oye... si quieres mojarte de verdad…

¿por qué no cierras el paraguas?”

 

El mensaje de salvación nos exige replegar

el paraguas de nuestra incredulidad y del relativismo:

¡qué más quieren las ideas dominantes

que releguemos a un tercer plano a Dios!.

Y la actitud más apropiada es, precisamente,

dejarnos empapar totalmente por esa

gran novedad que Jesús nos trae: DIOS.

Por el ambiente (no exterior de la navidad)

y sí de los sentimientos que genera el sentido

auténtico de estos próximos días: JESÚS.

 

Ante la próxima Navidad no podemos contentarnos

con cumplir un simple expediente como cristianos

o de escuchar más o menos la Palabra de Dios.

Lo importante es que nos volvamos totalmente a Él;

que seamos como aquella veleta que, en lo más alto

del templo, nos dicta a las claras  de dónde y por dónde

viene el viento de la fe: desde Oriente la Salvación.

 

En este Semana de la alegría ante el amigo

que viene no podemos presentarle una sonrisa falsa,

una vida postiza, una fe sin obras.

Ante el Señor que llega no cabe sino la emoción

del amigo que espera, por el amigo que llega.

Lo que más atrae de este tiempo de Adviento

es que Jesús se cuela en medio de todo ese noticiario

negro y calamitoso para abrirnos una realidad

y buena nueva:

¡Dios nos ama y por eso nunca se cansara

de nacer de nuevo!

 

P. Javier Leoz