¡Alégrate, el Señor está contigo!

Mensaje Espiritual

 

 

 

Viernes, 20 de julio de 2018

Semana 15ª durante el año

Feria o Memoria libre – Verde / Rojo

Isaías 38, 1-6. 22. 7-8. 21 / Mateo 12, 1-8

Salmo responsorial Is 38, 10-12abcd. 16

R/. “¡Tú has preservado mi vida, Señor!”

 

Santoral:

San Apolinar, San Aurelio, Santa Margarita,

Profeta Elías, San José María Díaz Sanjurjo,

San León Ignacio Mangin, Santos Sabino, Julián,

Máximo, Macrobio, Casia y Paula,

con diez compañeros mártires

 

Quiero presentarte a mi Amigo


Mi amigo es fuerte, varonil y sociable.

Se distingue en cualquier grupo y es

un ejemplo perfecto de caballerosidad y bondad.

Sin embargo, todo su ser reacciona con severidad

ante la injusticia, la hipocresía y la irreverencia.

Parece entender a la gente y es particularmente

considerado con los pobres, los solitarios,

los enfermos, los abandonados y aún

los de mala reputación. A decir verdad,

parece ver algo de bueno en cada persona.

Este amigo me ha mostrado que el amor nunca

deja de ser. Su amistad es la explicación de cuanta

cosa buena hay en mi vida. En verdad, es el amigo

de muchas personas cuyos sentimientos

hacia Él son como los míos, porque sus vidas

han sido transformadas por su amistad.

Este amigo mío es tanto amado como odiado.

Millones de personas rehúsan su amistad.

Me pregunto por qué. ¿Podrá ser que en verdad

no comprenden quién es Él?

Seguramente por eso los hombres lo mataron.

Él no había hecho ningún mal.

Su única ofensa fue ser la verdad,

la pureza y el amor encarnados.

Uno siempre se siente seguro con este amigo.

Se prefiere su amistad a cualquier cosa en la tierra.

Se desea su aprobación por sobre toda cosa

que el mundo pueda ofrecer.

Yo le debo todo a Él. Él me reveló el significado

de la vida, me inspiró el deseo de ser bueno.

Encendió mi alma con un noble propósito.

Me da fuerzas para sobreponerme al mal.

Me ha enseñado que, pase lo que pasare,

puedo confiar en Dios como mi Padre Celestial.

La tumba no lo pudo contener. Él vive,

habiendo conquistado la muerte, porque venció

la muerte, puede también vencer el mal.

Y porque puede sobreponerse al mal,

 el mundo algún día será un mundo mejor,

un mundo feliz.

Este amigo mío cambiará el mundo

si los hombres sólo aceptan seguir

su senda de verdad y amor.

Cuando pienso en este Amigo surge en mí

el deseo de que cada persona sobre la faz

de la tierra lo conozca. Él no le impondrá

su amistad. Pero si tú lo aceptas como

tu más caro amigo, Él te acompañará

hasta el fin de tus días.

Él hará que tu vida sea una aventura

espiritual y un compañerismo transformador.
Él te hará feliz, valiente, victorioso.

Él cambiará el vacío en satisfacción,

el temor en valor, la debilidad en poder,

el dolor en gozo,

el tumulto en paz y la muerte en vida.

Mucho quisiera que tú conocieras

a mi Amigo. 

Se llama Jesucristo.