¡Alégrate, el Señor está contigo!

Mensaje Espiritual

 

 

 

Viernes, 20 de Abril de 2018

Tercera Semana de Pascua

Feria – Blanco

Hechos 9, 1-20 / Juan 6, 51-59

Salmo responsorial Sal 116, 1. 2

R/. “¡Vayan y anuncien la Buena Noticia!”

 

Santoral:

San Telmo, San Marcelino, San Teotimio,

San Gerardo, Beata Odette

y Santa Hildegunda

 

 

 

¡Cuando más te necesito, Señor!

 

Te asomas, despertándome de  mi letargo cristiano

y me pones en guardia frente a tantas cosas

que debilitan y distorsionan mi amistad contigo.

Cuando más ten necesito, Señor,

eres cayado en el que me apoyo para sujetarme,

nunca caer y siempre levantarme.

Cuando, veo que mi nombre se pierde el abismo,

suena tu voz clara y nítida: ¡Amigo!

Y, compruebo una y otra vez,

que eres Pastor que guarda mis pensamientos

en el día, y hasta vela mis sueños entrada la noche.

 

Sí; Jesús.

Siempre surges en el momento oportuno.

Conoces mi vida como nadie

y, a pesar de estar tan llena de briznas,

la pones sobre tus hombros para,

una y otra vez, redimirla de sus pecados y dolencias.

Y es que, Tú, Señor,

como Pastor diligente, oportuno y puntual,

te haces el encontradizo cuando más te necesito.

Si, debilitado por mis esfuerzos,

pienso en el abandono,

me elevas sobre tus hombros,

me cubres con tus brazos,

y me rodeas con tus Palabras de liberación.

Si, paralizado por mis errores, miro al fracaso,

susurras palabras de consuelo a mis oídos:

¡Yo estaré contigo todos los días!

 

Y es que, Tú, Señor,

como Pastor que conoces mis atajos y mis dudas,

te presentas cuando más te necesito.

Si, confundido por mil ideas, temo desertar,

me confirmas en la fe verdadera: ¡YO SOY!

Si, añorando poder y riquezas,

dirijo mis ojos hacia el escaparate del mundo,

me llevas ante el tesoro de tu amor.

Y es que, Tú, Señor,

como Pastor, no quieres que

–aun siendo débil oveja–,

me pierda y me vaya lejos de tu rebaño.

 

Por eso y por tantas cosas, Señor,

te doy gracias, bendigo tu nombre,

avanzo en tus sendas, proclamo tu Palabra

y, hoy como ayer, te digo:

¡Tú eres el Buen Pastor!

Apareces siempre cuando más te necesito.

Amén.

 

P. Javier Leoz