¡Alégrate, el Señor está contigo!

Mensaje Espiritual

 

 

 

Viernes, 15 de junio de 2018

Semana 10ª durante el año

Feria – Verde

1 Reyes 19, 8-9. 11-16 / Mateo 5, 27-32

Salmo responsorial Sal 26, 7-9c. 13-14

R/. “¡Yo busco tu rostro, Señor!”

 

Santoral:

Santa Germana, San Vito, Santa María Micaela,

Santa Bárbara , Beato Luis María,

Beata Yolanda

 

 

Victoria para quienes perseveran

 

Iniciar una obra es cosa relativamente

fácil, basta con avivar un poco

la lumbre del entusiasmo.

 

Perseverar en ella hasta el éxito,

es cosa diferente; eso ya es algo

que requiere continuidad y esfuerzo.

 

Comenzar está al alcance de los demás,

continuar, distingue a los hombres de carácter.

 

Por eso la médula de toda obra grande

desde el punto de vista de su realización práctica

es la perseverancia, virtud que consiste

en llevar las cosas hasta el final.

 

Es preciso, pues, ser perseverante,

formarse un carácter no sólo intrépido,

sino persistente, paciente, inquebrantable.

 

Sólo eso es un carácter.

El verdadero carácter no conoce

más que un lema: la victoria.

Y sufre con valor, con serenidad

y sin desaliento, la más grande

de las pruebas: la derrota.

 

La lucha tonifica el espíritu,

pero cuando falta carácter,

la derrota lo reprime y desalienta.

 

El triunfo es el fracaso al revés;

es el matiz plateado de esa nube incierta

que no te deja ver su cercanía...

¡Aun estando bien cerca!

 

Por eso, decídete a luchar sin dudar,

porque en verdad, cuando todo empeora,

el que es valiente, no se rinde,

¡persevera y lucha!

 

Hay que seguir adelante, aunque todo

parezca perdido; hay que insistir,

porque la perseverancia

convierte en fuerte al débil.

 

Hemos nacido para luchar.

Las más grandes victorias corresponden

siempre a quienes se preparan,

a quienes luchan y a quienes perseveran.