¡Alégrate, el Señor está contigo!

Mensaje Espiritual

 

 

 

Viernes, 12 de octubre de 2018

Semana 27ª durante el año

Feria o Memoria libre – Verde / Blanco

Gálatas 3, 7-14 / Lucas 11, 15-26

Salmo responsorial Sal 110, 1-6

R/. “¡El Señor se acuerda de su Alianza!”

 

Si de Nuestra Señora del Pilar

Memoria libre – Blanco

 Hechos 1, 12-14 / Lucas 11, 27-28

Salmo responsorial Sal 26, 1. 3. 5. 8b-9abc

R/. “¡El Señor me ha coronado,

sobre la columna me ha exaltado!”

 

Santoral:

Nuestra Señora del Pilar, San Serafín,

San Wilfredo, Beata Ana de los

Ángeles Monteagudo

 

Oración a la Virgen del Pilar

 

Virgen del Pilar, tan pequeña, aparentemente

y tan grande como el cielo que detrás dejaste

para descender hasta nuestra tierra

y animar a los que, de Jesús, hablaban en su nombre.

Virgen del Pilar, morena por fuera

pero blanca y virgen, limpia y hermosa en tus entrañas.

¡Por algo, Dios, se fijó en el jardín de tu interior!

 

Virgen del Pilar, Madre de Dios

y Madre de los que marchamos por la áspera tierra.

Eres faro; ilumina los caminos por donde vamos.

Eres guía; condúcenos para no equivocarnos.

Eres alegría; infúndenos tu aliento en la fe.

Eres dulzura; dulcifica la hora de nuestras amarguras.

A las orillas del Ebro, como manantial fecundo,

vas derramando aquellas GRACIAS que, desde el cielo,

 

Dios regala sin medida para los que las piden con fe.

A las orillas del Ebro, como un adelanto de la gloria del cielo,

se levanta tu templo, en el que siempre

hay una fuente para calmar la sed,

silencio que habla en la prueba,

alimento eucarístico que fortalece la vida del creyente,

mil Palabras que responden a cada interrogante.

 

¡Sí, Virgen del Pilar!

Arrimarse hasta tu imagen es comprender:

que la fe, para que sea grande, ha de fijarse en lo pequeño,

que la fe, para ser pura, ha de brindarse desde dentro,

que la fe, para ser fuerte, ha de tallarse a golpe de cruz,

que la fe, para ser alegre, ha de serlo con sonrisa divina,

que la fe, para ser auténtica, ha de desplegarse en servicio generoso,

 

¡Sí, Virgen del Pilar!

Hoy, como siempre, nos subimos hasta el Pilar de la fe,

a ese pilar donde, Tú como Madre y maestra,

te alzaste como estrella que conduce hacia buen puerto,

como barca que cruza toda tempestad,

como Madre en el que se abraza todo mundo Hispano.

 

¡Gracias, Virgen del Pilar!

Besar tu manto, es comprometerse con el Reino de Dios.

Besar tu manto, es inclinar la cabeza con humildad.

Besar tu manto, es estar al pie de la cruz de Cristo.

Besar tu manto, es poner cimientos a nuestra vida cristiana.

Por todo ello, y por mucho más, Virgen del Pilar:

¡BENDITA Y ALABADA SEA LA HORA

EN QUE VINISTE A ZARAGOZA!

 

P. Javier Leoz