¡Alégrate, el Señor está contigo!

Mensaje Espiritual

 

 

 

Viernes, 10 de agosto de 2018

San Lorenzo, Diácono y Mártir

Fiesta – Rojo

2 Corintios 9, 6-10 / Juan 12, 24-26

Salmo responsorial Sal 111, 1-2. 5-6. 7-8. 9

R/. “Dichoso el que se compadece y da prestado”

 

Santoral:

San Lorenzo, Diácono y Mártir

 

Estoy viviendo muy de prisa

Estoy viviendo muy de prisa, Señor,

no me detengo en nada y por nada,

las circunstancias me van viviendo,

y no vivo yo, sino las circunstancias.

Paso de una actividad a otra.


Dicen que esto es el mal del siglo,

pero no me gusta, Señor, ir tan de prisa.
Los días y las noches se me pasan presurosas

y creo que dejo de hacer cosas muy bellas.


Mi vida se desliza en forma vertiginosa;

quiero detenerme y ver una puesta de sol

que tiñe de rojo el agua de la laguna,

o las nubes sobre las montañas;

quiero encontrar tiempo para visitar

a un enfermo; dame tiempo para leer.
Pero sigo repitiendo; “no tengo tiempo”.


Cuando veo el reloj y son ya

las once de la noche, analizo:

corrí, corrí como todos los mortales.


Dejo de disfrutar, de saborear

las miradas tiernas de los niños,

de observar los pétalos finos de una rosa.


No tengo tiempo de detenerme

a ver los parques, la belleza de las flores,

el ruido de las fuentes y el trino de los pájaros,

junto con los niños que corretean,

 que hacen todo un poema.


Dame fuerza, Señor,

para detener mi carrera.

Quiero sentir en mí la paz, para darla

a cada uno de mis hermanos de peregrinar,

que, tal como yo, corren y corren.


Dejamos lo trascendental por lo transitorio.

En todos los rostros se observa

un duro rictus de velocidad,

que lo va desfigurando.


Dame, Señor, serenidad para vivir,

calma para detenerme y poder amar a todos.
Sin prisas, sin velocidad, sin atropellamiento.


Te ofrezco mi jornada de hoy, Señor,

quiero que la llenes de tu amor,

para poder darlo a los demás.

Amén.