¡Alégrate, el Señor está contigo!

Mensaje Espiritual

 

 

 

Sábado, 21 de Abril de 2018

Tercera Semana de Pascua

Feria o Memoria libre – Blanco

Hechos 9, 31-42 / Juan 6, 60-69

Salmo responsorial Sal 115, 12-17

R/. “¿Con qué pagaré al Señor todo el bien que me hizo?”

 

Santoral:

San Anselmo, obispo y Doctor de la Iglesia,

San Fidel de Sigmaringa,

presbítero y mártir

 

 

 

Quiero ser aroma de buen pastor

 

Desprendiéndome de la distancia que infunde mi persona,

para abrazarme desde la cercanía que aporta el Evangelio.

Sólo así, Señor, podré decir que soy “buen pastor”.

Abriéndome sin temor a los que estando lejos de mí,

tienen tanto o más derecho que los que viven junto a mí,

a tu gracia y a tu poder, a tu presencia y a tu Palabra.

Sólo así, Señor, podre decir que soy “buen pastor”.

 

Quiero ser aroma de buen pastor.

Desprendiéndome de lo que es secundario,

de aquello que estorba al empuje de mi cayado,

de tantas cosas que, aún siendo importantes,

no son necesarias para compartir mi vida con los demás.

Sólo así, Señor, podré decir que soy “buen pastor”.

Entregándome sin esperar recompensa alguna,

con pasión y con muerte, con vida y con juventud,

con experiencia o con vejez, con fuerza y con debilidad.

Sólo así, Señor, podré decir que soy “buen pastor”.

 

Quiero ser aroma de buen pastor.

Perdonando las incomprensiones y las calumnias,

los malos entendidos y los rechazos,

las contrariedades, insensibilidades o cerrazones.

Sólo así, Señor, podré decir que soy “buen pastor”.

 

Quiero ser aroma de buen pastor.

Llevando alegría a la casa de la tristeza que es el mundo,

derrochando sonrisas aunque, por dentro, esté llorando.

Cantando desde la fe aunque el auditorio esté vacío.

Pregonando tus excelencias aunque los oídos estén taponados.

Sólo así, Señor, podré decir que soy “buen pastor”.

 

Quiero ser aroma de buen pastor.

Acercándome aunque, mi presencia, no sea cómoda.

Predicando aunque, mi mensaje, sea reprendido.

Amando aunque, mi afecto, sea ridiculizado.

Callando aunque, mis silencios, sean tachados de cobardía.

Hablando aunque, mis palabras, seas tomadas como intromisión.

Sólo así, Señor, podré decir que soy “buen pastor”.

Que mi palabra sea eco de la tuya, mi vida color de la tuya,

mi vivir resonancia de la tuya, mis pasos huella de los tuyos,

mi entrega memorial de la tuya y mi servicio para Ti y por Ti Señor.

Sólo así, Señor, podré decir que soy Buen Pastor.

 

P. Javier Leoz