¡Alégrate, el Señor está contigo!

Mensaje Espiritual

 

 

 

Sábado, 12 de mayo de 2018

Sexta Semana de Pascua

Feria o Memoria libre – Blanco/ Rojo

Hechos 18, 23-28 / Juan 16, 23b-28

Salmo responsorial Sal 46, 2-3. 8-10

R/. "¡EI Señor es el Rey de toda la tierra!”

 

Santoral:

Santos Nereo, San Aquileo, San Pancracio,

Santo Domingo, San Epifanio, San Felipe,

San Germán, Beata Imelda Lambertini

y Beata Juana de Portugal

 

 

¡Marcha, Señor, pero acompáñanos!

 

Oh, Señor, gracias por tus palabras que nos dieron vida

y por tu mano que nos regalaron la salud.

Oh, Señor, gracias por tus gestos

que nos hicieron pensar en la Salvación de Dios

y, por tus ojos, que nos llevaron a rumiar en lo eterno.

Gracias, Señor, por tus caminos

que nos hicieron abandonar los nuestros,

egoístas y perdidos en sí mismos,

o colapsados del polvo, mentira y tristeza.

Después de tu tiempo, marcha Señor hacia el cielo

pero, desde las alturas, no dejes de guiarnos.

Que, nuestras voces, necesitarán de tu voz

que, nuestros pies, pedirán impulso de tu Espíritu

que, nuestro corazón, reclamará amor de tu Amor.

 

¡Marcha, Señor, pero acompáñanos!

Que, en tu Ascensión, queremos agarrarnos nosotros

para compartir y ansiar la eternidad.

Que, en tu Ascensión, nos dejas pistas y senderos

que conducen hacia esa Ciudad de Dios.

Que, después de tu trabajo valiente y sincero

mereces ser coronado y festejado

en ese lugar cerca del Padre, en estancia feliz del cielo.

 

¡Marcha, Señor, pero acompáñanos!

Que, sin tu mirada, nuestras miradas caerán hacia el suelo.

Que, sin tu mano, nuestros ideales se cruzarán de brazos.

Que, sin tus palabras, nuestros labios se cerrarán en dique seco.

Que, sin tu corazón, nuestros amores serán necios o mezquinos.

 

¡Marcha, Señor, pero acompáñanos!

No te decimos, Señor, adiós sino ¡hasta pronto!

Porque, bien sabemos, amigo y Señor,

que todo lo que dices o prometes, siempre cumples.

Que, tarde o temprano, de mañana o en la oscura noche

vendrás, regresarás en definitiva vuelta hasta nosotros.

para que se cumpla, de una vez para siempre,

la Salvación que todos creemos, rezamos, añoramos y esperamos.

Amén.

¡Marcha, Señor, pero no te olvides de nosotros!

 

P. Javier Leoz