¡Alégrate, el Señor está contigo!

Mensaje Espiritual

 

 

 

Miércoles, 11 de julio de 2018

Semana 14ª durante el año

Memoria obligatoria – Blanco

Oseas 10, 1-3.7-8. 12 / Mateo 10, 1-7

Salmo Responsorial Sal 104, 2-7

R/. “¡Busquen el rostro del Señor!”

 

Santoral:

San Benito, Santa Olga, Santas Ana Xin de An,

María Guo de An, Ana Jiao de An

y María An Linghua

 

 

La fuerza del amor

 

El núcleo del amor es la fuerza, el valor

que mostramos para luchar por lo que amamos,

la fortaleza para defender lo que más apreciamos,

enfrentar desafíos, superar barreras, derribar obstáculos.

Cuando el amor es auténtico surge con la fuerza

de la audacia, el atrevimiento, la osadía que nos lanza

a correr riesgos para conquistar lo que amamos;

es en esa entrega sin condiciones donde surgen

fortalezas donde antes no las había.

El amor nos da el valor de:
Luchar por nuestros sueños, dar la vida por los que

llevamos en el corazón, modificar nuestra propia

existencia, cambiar nuestro ser, rebasar el límite

de nuestras potencialidades.

El amor nos da la fuerza:
Para respetar a los seres que amamos,
para sonreír a pesar de las adversidades,
de la humildad para pedir perdón, la grandeza

de la comprensión, la nobleza de perdonar.

El amor nos da el poder:
Para manifestar nuestras emociones,
para alcanzar estrellas, para convertir

nuestros sueños en realidades, entregar

nuestra vida por un ideal.

El amor nos transforma en seres superiores,

nos despierta nuestra capacidad de asombro,

nos da la sensibilidad de la contemplación,

nos impulsa a niveles infinitos, nos da la fuerza

para recorrer nuestra vida con un espíritu

invencible y nos impulsa a alcanzar lo imposible.

El amor es la fuerza que Dios deposita en el corazón

de todos los seres humanos, a cada uno corresponde

decidir vivir como un paladín o un cobarde,

como un conquistador o un conformista, como un ser

excelente o un mediocre, como un ser lleno de luz

o quien permanece por siempre en la oscuridad,

el amor hace nacer la fuerza para atrevernos

a ser auténticos colaboradores en la grandeza de la creación.

Pregúntate: Si de verdad amas, ¿estás luchando

con todas tus fuerzas para conquistar lo que deseas?
El valor para luchar por tus hijos, cuidar de tus padres,
hacer feliz a tu pareja, conceder el perdón a tu enemigo,
pedir humildemente perdón a quien ofendiste.

Pregúntate:

¿Tienes la fuerza para amarte a ti mismo,

de convertirte en el ser que estás llamado a ser?
¿Te atreverías a hacer de tu vida una obra magistral

digna de las manos que te crearon?
¿Tendrás el valor de ser un auténtico hijo de Dios?
¿Tienes la fuerza del amor?

 

Ing. Arturo Quirós Lépiz