¡Alégrate, el Señor está contigo!

Mensaje Espiritual

 

 

 

Miércoles, 6 de junio de 2018

Semana 9ª durante el año

Feria o Memoria libre – Verde / Blanco

2 Timoteo 1, 1-3. 6-12 / Marcos 12, 18-27

Salmo responsorial Sal 122, 1-2

R/. “¡Levanto mis ojos hacia ti, Señor!”

 

Santoral:

San Norberto, San Marcelino Champagnat,

Santos Pedro Dung, Pedro Thuan,

Vicente Duong, Beato Rafael 

 

 

Tiempo perdido

 

¿Tiempo perdido?

Es aquel en el cual no nos entusiasma ya nada,

ni disfrutamos tampoco de nada, ni amamos a nadie.

¿Tiempo perdido?

Aquél en el cual cruzamos por un lugar o un momento,

sin tener plenamente conciencia de ello por estar

siempre añorando al otro tiempo: al ya muerto,

o preocupándonos por aquél que aún no ha nacido.

¿Tiempo perdido?

Aquél en el cual no se aprende ya nada,

ni damos nada, ni esperamos nada de nadie;
aquél que construimos con mil esperanzas amortajadas

o tan sólo un intento fallido.

¿Tiempo perdido?

Aquél en el cual nos culpamos de todo, odiamos a todos

y sufrimos de todo, permitiendo que un estúpido miedo

o un abrupto enojo nos convierta en un individuo vencido.

¿Tiempo perdido?

Aquél que, de repente y sin darnos cuenta,

ya se ha ido por guardar avariciosamente
una espontánea sonrisa, un dulce “te quiero”,

un esperado perdón o un olvido.

¿Tiempo perdido?

Aquél en el cual decidimos guardar tras un viejo armario

el respeto a los demás o a nosotros mismos y en el que,

además, cínicamente gritamos: “¡que bien a mí me ha ido!”

¿Tiempo perdido?

Aquél que se aparece en el umbral de nuestra muerte

y al cual le echamos la culpa de todo lo que fallamos

o de la mala suerte, en vez de reconocer que a Dios

lo pusimos siempre de lado y en un lugar escondido.

¿Tiempo perdido?

Aquél que, tú y yo, permitamos que siga fluyendo

sin mayor conciencia, amor o esfuerzo,

evitando de esa forma que nuestro ser pueda

al cien por ciento vivirlo.

 

Eduardo Orellana