¡Alégrate, el Señor está contigo!

Mensaje Espiritual

 

 

 

Miércoles, 4 de julio de 2018

Semana 13ª durante el año

Feria o Memoria libre – Verde / Blanco

 Amós 5, 14-15. 21-24 / Mateo 8, 28-34

Salmo Responsorial Sal 49, 7-13. 16b-17

R/. “¡El justo gozará de la salvación de Dios!”

 

Santoral:

Nuestra Señora del Refugio, Santa Isabel de Portugal,

Santa Berta, San Valentín de Berrio-Ochoa,

Beato Pedro-Jorge (Pier Giorgio) Frassati,

Beata Catalina Jarrige y Beato

Cesidio Giacomantonio

 

 

Rompe tus cadenas

 

Cuando sientas helarse tu alegría ante la sonrisa

burlona de otro; cuando veas desfallecer tu corazón

ante la desgana de los maliciosos; cuando tu ambición

se limite a querer lo que todo el mundo quiere;

cuando seas prisionero de los demás, del que dirán,

revélate y no admitas otro guardián que la pureza

de tu propia conciencia.

Si tu alma está ligada a un cuerpo indómito;

si tu corazón está sumergido en una sensibilidad exasperada;

si tu inteligencia está oscurecida por las pasiones incontroladas;

si eres el prisionero de ti mismo; por no saber luchar

contra esa “droga” que te mata a ti y a los que te aman…

Lucha con ellos para hacerte esclavo de un ideal

y ser dueño de tu propio destino.

No dejes que el volante de tu vida lo conduzca nada

que no se te haya dado por naturaleza.

Si tus límites son el fruto de tus repulsas;

si tu todo no es nada porque no está compartido;

Si estas vacío por estar demasiado lleno de ti mismo;

si eres el prisionero de tu egoísmo:

Llora sobre los muros de tu vida, maldice

tus fronteras, rompe tus cadenas, abraza el mundo

que te fue entregado, con tus manos liberadas

y ruega al amor que no te abandone nuca.
¡Has nacido para ser libre!

Cuando la libertad desaparece, el hombre pierde

su razón de existir.

No seas Tú, tu propio asesino.
No mates con conductas

absurdas el regalo que te dieron al nacer.

El mayor mal que amenaza a la humanidad

no es la bomba atómica, ni las guerras...

son las enfermedades que nosotros mismos

nos buscamos, cuando enviciamos nuestros cuerpos

y olvidamos que es nuestro santuario.

No valen las excusas baratas y manidas, de que

as circunstancias de tu alrededor te han llevado

a lo que eres y haces... porque nadie te obliga

a destruirte a ti mismo, solo hay que decir No.

No a que decidan por mí, yo guío mi destino.
No a hacer lo que hacen todos, yo sé lo que quiero.
No a seguir modas estúpidas, yo soy mi modelo.

NO y NO a todo lo que me convierte en un pelele,

en una sombra.

NO a encerrarte en ese círculo vicioso que te hace

rodar cuesta abajo, hasta destruirte.

Pínchate cada día de esperanza, inhala aires de alegría,

fúmate la voluntad a paquetes, bebe copas llenas

de optimismo, que te hagan ser ese Ser maravilloso

que todos tenemos dentro.

¡Rompe tus cadenas!