¡Alégrate, el Señor está contigo!

Mensaje Espiritual

 

 

 

Martes, 26 de Diciembre de 2017

San Esteban, primer mártir

Fiesta - Rojo

Hechos 6, 8-10; 7, 54-60; 8, 2 / Mateo 10, 17-22

Salmo responsorial Sal 30, 3c-4. 6. 7b-8a. 16b-1

R/. "Señor, yo pongo mi vida en tus manos”

 

Santoral:

San Esteban y San Nicomedes

 

 

Hoy quisiera ser pastor

 

Ser el primero en llegarme hasta Ti, Señor,

y bendecir tu Nombre.

Arrodillarme con lo todo lo que soy, pienso y tengo

y postrarme, sabedor, de que mi corazón

a veces anda demasiado perdido en las montañas del mundo.

 

Hoy quisiera ser pastor, Señor.

Y, en medio de la noche fría,

que fueran mis palabras calor en tu regazo,

o, que en  la oscuridad y silencio de tu Nacimiento,

fuese mi FE lámpara que iluminase

las sombras y los rostros de este establo.

 

¿Me dejas ser pastor, Señor?

No tengo más riqueza que la vida que Dios me ha dado.

Ni más dulce, que la alegría de tu alumbramiento.

Ni más apoyo, que el saber que Tú has venido a nuestro lado.

 

Hoy quisiera ser pastor, Señor.

Por ello mismo, he dejado los valles de mi comodidad.

Porque, la noticia que tus Ángeles me han dado,

ha rebasado con creces,

la importancia de todo lo que yo estaba haciendo.

 

¡Déjame ser pastor, en estas horas, mi Señor!

Me ha costado esfuerzo llegar hasta Belén.

Me perdido por otros senderos,

con los que el maligno me tentaba

para alejarme de tu sendero.

Pero lo importante, Señor,

es que he tocado tus divinas sienes;

que he alcanzado ese rincón del amor y de ternura,

que los tiempos antiguos, nos anunciaron,

y  los cuales reyes, patriarcas y profetas, desearon vivir.

 

¡Quiero ser pastor, Señor!

Y cuidarte en esta Noche Santa

como quien sabe, que de su rebaño,

eres el  más bello Cordero

que, entre maderas nació,

y en dos maderos se desangrará hasta morir

por dar al hombre, un eterno vivir.

 

¡Déjame, te lo ruego, ser un pastor!

Y, a cambio de mi adoración y confianza,

dame, Tú Señor, lo que es tu gran tesoro y secreto:

Amor y solo amor de Dios.

 

P. Javier Leoz