¡Alégrate, el Señor está contigo!

Mensaje Espiritual

 

 

 

Martes, 19 de junio de 2018

Semana 11ª durante el año

Feria o Memoria libre – Verde / Blanco

1 Reyes 21, 17-29 / Mateo 5, 43-48

Salmo responsorial Sal 50, 3-6a. 11. 16

R/. "¡Ten piedad, Señor porque hemos pecado!”

 

Santoral:

San Romualdo, San Arsenio, Santa Áurea,

Santas Justa y Rufina, Santa Isabel Blan de Qin

y San Simón Qin

 

 

Vive un día a la vez

 

Jesús nos dio un importante consejo cuando dijo:
"No se inquieten por el día de mañana; el mañana

se inquietará por sí mismo. A cada día le basta

su aflicción". (Mt 6,34)

En otras palabras, viva un día a la vez.

¿Sabías que…?
85% de nuestras preocupaciones nunca se cumplirán.
10% de nuestras preocupaciones se cumplirán te preocupes o no.
5% de nuestras preocupaciones son valederas.

Conozco a un hombre que vivía su vida con esta fórmula:
"Si cada día es vivido tal como viene, cada tarea es hecha

cuando se presenta, entonces la suma de tus días será buena."
Murió como un hombre muy feliz y satisfecho.

Tú puedes vivir tu vida con propósito.

Puedes tomar la responsabilidad de tu propia felicidad.

Es hora de dejar de culpar a otros, o a las circunstancias,

por tu infelicidad. Tú puedes elegir la felicidad aun

en medio del dolor. Fue Abraham Lincoln quien una vez dijo:

"la mayoría de la gente es tan feliz como elige serlo".

Tú puedes serlo un día a la vez.

La vida es demasiado corta como para enfocarse

en lo mundano en lugar de lo milagroso.

La vida es demasiado corta para guardar un rencor.

La vida es demasiado corta para mantener

su habitación perfecta.

La vida es demasiado corta como para dejar pasar

un día sin abrazar a un ser querido.

La vida es demasiado corta para dejar la Biblia

y la oración de lado, o quedarse adentro,

o elegir lo secundario.

La vida es demasiado corta, el camino es demasiado

corto, para elegir la mediocridad.

Si quieres prepararte para las tormentas

emocionales de la vida que se interpondrán

en tu camino, deberás empezar por lo pequeño.

Imponte metas específicas que te hagan esforzarte

pero que sean alcanzables.

 

Experimenta pequeños éxitos a lo largo del camino.

El crecimiento requiere esfuerzo; aun cuando

no te sientas como para eso, hazlo igual.

Tus sentimientos frecuentemente vendrán

después de tus acciones, y nunca, nunca olvides

que Dios cree en ti, desea lo mejor para ti

y está dispuesto a recorrer contigo tus momentos

más difíciles.

He aquí una oración que ha sido realmente

de ayuda para mí, se llama Oración de la serenidad:

Dios, Concédeme la serenidad
para aceptar las cosas que no puedo cambiar,
el valor para cambiar las que puedo,
y la sabiduría para distinguir la diferencia.