¡Alégrate, el Señor está contigo!

Mensaje Espiritual

 

 

 

Martes, 17 de Abril de 2018

Tercera Semana de Pascua

Feria – Blanco

Hechos 7, 51--8, 1a / Juan 6, 30-35

Salmo responsorial Sal 30, 3cd-4. 6. 7b. 8a. 17. 21ab

R/. "¡Pongo mi vida en tus manos, Señor

 

Santoral:

San Esteban Harding, San Aniceto,

Beata Catalina Tekakwitha y Beata

María de La Encarnación

 

 

¿Qué ganas con ello?

 

¡Es hermoso ser "hombre" y vivir!

Ser sencillamente un hombre, mirar el cielo,

el sol, las flores y las estrellas de la noche.

Mirar a los niños, reir, jugar, trabajar,

amar, soñar, imaginar, estar contento:

todos los días es fiesta.

 

Vivir y nada más:

ser bueno, no querer poseerlo todo,

no tener celos, no quejarse, sino ayudar,

compartir, consolar, visitar a un enfermo,

estar junto a aquel que te necesita.

Cansarte por los demás, adormecerte

en un sillón, comer y beber juntos...

y todo esto, no por deber y obligación,

sino porque lo deseas, porque eres un hombre,

hombre entre los otros, porque vives.

 

¿Sabes qué peligro amenaza a nuestra época?

El vivir en el siglo del "interés".

"¿Para qué sirve?" pregunta la gente.

"¿Es útil?". "¿Qué gano?".

Se calcula el beneficio, la eficiencia y la producción.

Nos preocupamos. Nos encarnizamos.

Se está super ocupado. Se hacen cálculos.

No hay tiempo para nada, hay que ganar dinero.

 

Nos olvidamos que la belleza de la vida

aparece en cuanto se paran los cálculos.

Cuando somos sencillamente hombres,

cuando vivimos con sencillez y alegría.

Los hombres viven más años que en épocas

anteriores, pero su satisfacción no ha aumentado.

Al principio trabajan para vivir,

pero luego sólo trabajan y se olvidan de vivir.

¡Defiéndete! No eres una máquina fabricada

para dar un rendimiento determinado.

Eres mucho más que tu trabajo,

que tu oficio, que tu profesión.

Eres, ante todo, "hombre".

Para vivir, para reir, para amar,

para ser sencillamente un "hombre".

¡Y es la única cosa importante en este mundo!

 

Phil Bosmans