¡Alégrate, el Señor está contigo!

Mensaje Espiritual

 

 

 

Lunes, 22 de enero de 2018

Semana 3ª durante el año

Feria o Memoria libre –  Verde / Rojo / Blanco

2 Samuel 5, 1-7.10 / Marcos 3, 22-30

Salmo responsorial Sal 88, 20-22. 25-26

R/. "Mi fidelidad y mi amor lo acompañarán”

 

Santoral:

San Vicente y Beata Laura Vicuña

 

 

La felicidad

 

Si todo en la vida es relativo, relativa también

es la idea que cada uno tiene de la Felicidad.

 

Para algunos, felicidad es dinero en la cartera, 

cerveza en la heladera, ropa nueva en el armario.

 

Para otros, la felicidad representa un suceso,

una carrera brillante, o simples hechos considerados

importantes (aunque en la realidad carezcan de relevancia).

 

Para otros tantos, ser feliz es conocer el mundo,

tener un conocimiento profundo de las cosas

del Cielo y de la Tierra.

 

Más, para mí ser feliz es diferente.  

Ser feliz es ser persona, es tener vida

que como decía un poeta:

“Es hermosa, es hermosa, es  hermosa...”

 

Felicidad es la familia reunida, es vivir

sin llegada, sin partida; es soñar,

es llorar, es sonreir...

 

Felicidad es vivir cercado de amor,

es sembrar amistad, es el calor del abrazo

de aquel amigo, que, a pesar de la distancia,

le escuchas decir: “Aló”

 

Ser feliz, es despertar a las cinco

de la mañana, después de haberte

acostado a las tres de la madrugada,

sólo para dar una vuelta a la cama

de tu hijo, nada más que para verlo dormir.

 

Ser feliz es tener un cálido hogar,

es la sencillez de una mesa, es un té

caliente al desayuno, es la dulce melodía

de un CD,  para inspirar al corazón.

 

Ser feliz es disfrutar del sol radiante,

del frío congelante, de la lluvia o del temporal.

 

Ser feliz es brindar afecto a los demás

(a todos los que se cruzan en tu camino).

 

Ser feliz es hacer de la vida, una gran aventura,

una mayor locura, un enorme placer.

 

Pero, ante todo, la verdadera Felicidad

consiste en proceder bien, en todos tus actos. 

Es no tener nada de qué arrepentirte. 

Es no dañar nada, ni a nadie.

 

Ser feliz es, exactamente, estar en paz

contigo, y, por sobre todo:

¡muy unido a Dios!