¡Alégrate, el Señor está contigo!

Mensaje Espiritual

 

 

 

Jueves, 31 de enero de 2019

Semana 3ª durante el año

Memoria obligatoria – Blanco

Hebreos 10, 19-25 / Marcos 4, 21-25

Salmo responsorial Sal 23, 1-6

R/. “¡Felices los que buscan al Señor!”

 

Santoral:

San Juan Bosco

 

Cuando no alcancen tus manos el cielo

 

Cuando no alcancen tus manos al cielo,

y cada instante se haga eterno.

Cuando no puedas decir lo que tanto necesitas,

y ni los errantes silencios quieran oírte.

 

Cuando te quedes vacío, cuando nada

tengas para dar y nada puedas recibir...

Creerás que la vida es injusta de vivir.

Si es así, cuando anochece pensarás

que se termina el mundo.

 

¿Por qué soportar lo que se padece?

¿Por qué sufrir lo que duele?

¿Dudas que amanezca nuevamente?

No hagas imposible lo posible;

no dudes por lo decidido,

no temas por tu valentía,

no llores por lo que amas.

 

¡Sé feliz, siempre!

En todo momento la vida, a pesar

de sus idas y vueltas, es bella,

sino mira por cada noche, clarear el alba.

Ahora es siempre el mejor momento

para surgir como un sol.

"Esperanza" ya no es una palabra,

es cada latido de tu corazón.

 

¿Cuántas veces nos sentimos sin alas para volar?

Es como que algo tiró fuerte de ellas

y sentimos como que se desprendieron

de nuestro cuerpo y miramos y no las encontramos.

Las teníamos y en ese volar caímos en pantanos,

y agitados por salir se lastimaron, se ensuciaron

y el barro hizo que su peso sea mayor

que el de nuestro cuerpo y nos costó volar.

 

Nos quedamos muchas veces en el suelo

esperando que se alivianen para seguir,

pero el barro a medida que se secaba

las iba endurecía cada vez más.

Y allí estamos hoy... con alas endurecidas

y sin poder volar o sin alas. ¿Qué nos pasó?

¿Por qué lugares volamos que nos quedamos

sin fuerzas, sin ganas, y sin esperanzas?

Alas... nos hace falta tener nuevamente,

nuestras alas bien abiertas...

Nos hace falta sentir que vale la pena seguir.

 

La vida nos demuestra a cada paso

que nuestro vuelo no siempre es el que esperamos,

que hay pantanos, como así también aves de rapiña,

que quieren que existamos, que ya no avancemos.

 

¿Sentimos temor por el futuro?

¿Estamos todavía tratando de salir de ese pantano?

¿Estamos agotados? ¿Equivocamos el camino

y estamos perdidos en la oscuridad?

¿Deseamos que la vida ponga su punto final ahora?

¿Por qué? El dolor puede ser enorme,

la tristeza profunda, lo sucedido inolvidable,

¿y si todo cambia?

¿Y si de pronto nos encontramos ayudando

a otros a salir del pantano?

No hay ningún pájaro que haya volado

toda su vida sobre un oasis o sobre un manantial.

 

Todos sienten en un momento deseos de no seguir.
Todos se enfrentan a grandes tormentas,

a fuertes vientos que sacuden su vida entera.

Todos alguna vez se sienten ahogados

por haber caído en tierras pantanosas.

Pero sin embargo sacuden sus alas,

aún hasta en sus últimos minutos,

con la esperanza de seguir y por sobre todo,

de volver a remontar el vuelo.

 

Extendamos nosotros también nuestras alas.

Tengamos esperanza, apostemos a la vida,

miremos el horizonte y sólo giremos la cabeza

para decir adiós a todo aquello que nos hizo perder

nuestras ganas de seguir volando hacia el infinito.