¡Alégrate, el Señor está contigo!

Mensaje Espiritual

 

 

 

Jueves, 27 de septiembre de 2018

Semana 25ª durante el año

Memoria obligatoria – Blanco

Eclesiastés 1, 2-11 / Lucas 9, 7-9

Salmo responsorial Sal 89, 3-6. 12-14. 17

R/. “¡Tú eres nuestro refugio, Señor!"

 

Santoral:

San Vicente de Paúl

 

A veces…

 

A veces pensamos que los obstáculos

son inevitables... Es que somos propensos

a compadecernos y en lugar de revestirnos

de renovados bríos, nos dejamos arrastrar

por los vientos existenciales.

 

Nos da pereza oponer resistencia;

para algunos es preferible seguir al rebaño,

aunque se dirija al despeñadero,

que intentar cambiar.

 

Nos falta combatividad e iniciativa...

Siempre andamos diciendo cuán dura es la vida.

Si consideramos que la vida es dura, es preferible

que en lugar de quejarnos, nos preparemos

para hacerle frente.

 

Siempre aspiramos a que sean los otros

los que cambien primero.

Miramos la vida con lentes oscuros

y por esa razón sólo vemos lo negativo

y nos dejamos negativizar por el qué dirán.

 

Es hora de modificar nuestra actitud,

de quitarnos esos lentes oscuros y tirarlos

a la basura, de restarle importancia

a la opinión ajena.

 

Es tiempo de mirar la existencia con los ojos

del corazón; si lo logramos, veremos lo magnífica

que es la vida, que todo puede ser posible

si en realidad nos lo proponemos, que no existe

el "no puedo", sino tal vez el "no quiero".

 

Veremos que las adversidades son sólo

oportunidades para cultivar, desarrollar

y aprovechar nuestros recursos internos.

 

El crecimiento consiste en enriquecernos

espiritualmente, en ampliar los aposentos anímicos,

en abrirnos al infinito, en llenarnos de la energía

necesaria para alcanzar la plenitud.

 

Para crecer es preciso equilibrarnos;

si carecemos del suficiente alimento nos atrofiaremos;

si contamos con abundante alimento nos hipertrofiaremos;

en ambos casos, nuestro organismo colapsa

y por tal motivo nos estancaremos.

 

Dicen, que ni tan cerca que queme al santo,
ni tan lejos que no lo alumbre.

Pon una sonrisa en tus labios, una sonrisa cálida

y honesta porque ella es una clara manifestación

de salud mental, emocional y espiritual.

Y la salud siempre indica armonía, balance, equilibrio.