¡Alégrate, el Señor está contigo!

Mensaje Espiritual

 

 

 

Jueves, 13 de septiembre de 2018

Semana 23ª durante el año

Memoria obligatoria – Blanco

1 Corintios 8, 1. 4b-13 / Lucas 6, 27-36

Salmo responsorial Sal 138, 1-3. 13-14b. 23-24

R/. "¡Llévame por el camino eterno, Señor!

 

Santoral:

San Juan Crisóstomo y San Amado

 

 

Tus palabras


Que tus palabras sean como aguas

mansas pero en constante movimiento,
que con paciencia se van abriendo camino.

Que sean una bendición para los campos áridos,
que sean dadoras de vida para todas las plantas

que se nutran de tus palabras convertidas en agua.

Que con dulzura se introduzcan en la vida

de los sedientos, que necesitan de un trago

para seguir viviendo, no te fijes quién

se aprovecha de ellas, simplemente fluye.

Las palabras pueden ser una poesía,
una frase célebre, un consejo, un cuento,
una felicitación, una reflexión, incluso

hasta un chiste, sin embargo deben seguir

un cauce de amor para que llegue a todos.

Tus palabras pueden ser también,

en un momento dado, como las aguas

que bajan con fuerza, velocidad y,

en grandes cantidades, destructivas

y mortales, pues a su paso se desbordan

y ahogan.

Esta diferencia la marca los sentimientos

que nos embargan en el momento que

las emitimos, de cada quien depende

que nuestras palabras den vida o,

por el contrario, destruyan y asesinen.

Transformémonos igual que el agua,
que nuestras palabras y pensamientos,
cuando no sean positivos, se conviertan

en hielo, y queden mudas y estáticas.

Que cuando sean para compartir,

éstas sean líquido, que se usa

para conservar y crear la vida.

Y que sean vapor, cuando queramos

que lleguen a las alturas, para que el Buen Dios,

las distribuya más sabiamente,

en forma de lluvia, a todos sin distinción.

Benditas sean todas las palabras
de amor que de ti procedan,
pues eso demuestra que tu corazón
está en buenas manos...