¡Alégrate, el Señor está contigo!

Mensaje Espiritual

 

 

 

Jueves, 11 de enero de 2018

Semana 1ª durante el año

Feria - Verde
1 Samuel 4, 1b-11 / Marcos 1, 40-45

Salmo responsorial Sal 43, 10-11.14-15. 24-25

R/. "¡Líbranos, Señor, por tu misericordia!”

 

Santoral:

San Vital de Gaza, San Paulino de Aquilea,

San Higinio y San Teodosio

 

Aprender a ser felices

 

Me parece que la primera cosa que tendríamos

que enseñar a todo hombre que llega a la adolescencia

es que los humanos no nacemos felices ni infelices,

sino que aprendemos a ser una cosa u otra y que,

en una gran parte, depende de nuestra elección

el que nos llegue la felicidad o la desgracia.

Que no es cierto, como muchos piensan,

que la dicha pueda encontrarse como se encuentra

por la calle una moneda  que pueda tocar

como una lotería, sino que es algo que se construye,

ladrillo a ladrillo, como una casa.

 

Habría también que enseñarles que la felicidad

nunca es completa en este mundo, pero que, aun así,

hay raciones más que suficientes de alegría para llenar

una vida de jugo y de entusiasmo y que una de las claves

está precisamente en no renunciar o ignorar los trozos

de felicidad que poseemos por pasarse la vida soñando

o esperando la felicidad entera.

 

Sería también necesario decirles que no hay «recetas»

para la felicidad, porque, en primer lugar, no hay una sola,

sino muchas felicidades y que cada hombre debe construir

la suya, que puede ser muy diferente de la de sus vecinos.

Y porque, en segundo lugar, una de las claves para ser

felices está en descubrir «qué» clase de felicidad es

la mía propia. Añadir después que, aunque no haya

recetas infalibles, sí hay una serie de caminos

por los que, con certeza, se puede caminar hacia ella.

 

José Luis Martín Descalzo