¡Alégrate, el Señor está contigo!

Mensaje Espiritual

 

 

 

Jueves, 8 de febrero de 2018

Semana 5ª durante el año

Feria o Memoria libre – Verde / Blanco

1 Reyes 11, 4-13 / Marcos 7, 24-30

Salmo responsorial Sal 105, 3-4. 35-37. 40

R/. "¡Acuérdate de mi, Señor!”

 

Santoral:

San Jerónimo Emiliano, Santa Josefina Bakhita

 

 

Tiempo de vivir

 

Vivir, es vibrar cada instante,

ante la emoción de percibir la maravilla

de la creación que nos rodea.

Vivir, es entender que cada minuto

que transcurre no volverá,

es atraparlo intensamente,

porque forma parte del tiempo

que sabemos que ha quedado en el ayer.

Vivir, es saber dar lo mejor de nosotros,

es vibrar en la bondad y llevar

a su máxima expresión nuestra capacidad de ser.

Vivir, es gozar los momentos bellos

y desafiarse a sí mismo ante las adversidades.

Vivir, es aprender más cada d
ía,

es evolucionar y cambiar para hacer de nosotros

un ser mejor que ayer,

un ser que justifica su existir.

Vivir, es amar intensamente a trav
és de una caricia,

es escuchar en silencio la palabra del ser amado,

es perdonar sin replicar a una ofensa,
es aspirar la presencia del otro,

es besar con pasión a quien nos ama.

Vivir, es contemplar apaciblemente la alegr
ía de un niño,

escuchar al adolescente aceptando sus inquietudes sin protestar,

acompañar con gratitud la ancianidad en su soledad.

Vivir, es comprender al amigo ante la adversidad

y aunque se tengan mil argumentos para contradecirlo

o justificarlo, finalmente sólo escucharlo,

es tener la capacidad de regocijarme

ante sus triunfos y realización.

Vivir es sentir que nuestro existir no fue vano

y en la medida en que nos atrevamos a dar lo mejor

de nosotros en cada momento, logremos
manifestar la grandeza de nuestra alma para amar.

Vivir es vibrar y sentir, es amar y gozar,

es observar y superar, es dar y aceptar,

es comprender que nuestro tiempo es lo único

que poseemos para realizar plenamente nuestro ser.

 

Vivir es gozar cada instante de nuestra vida

conscientes que nos encontramos

en la presencia y la compañía de Dios.