¡Alégrate, el Señor está contigo!

 

EVANGELIO DEL DÍA

Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de Vida eterna. Jn 6, 68

 

     

Domingo, 18 de Febrero de 2018

DOMINGO Iº DE CUARESMA

Génesis 9, 8-15 / 1 Pedro 3, 18-22

/ Marcos 1, 12-15

Salmo Responsorial Sal 24, 4-5b. 6. 7b-9

R/. "Tus senderos, Señor, son amor y fidelidad"

 

Santoral:

San Flaviano, Santa Bernardita

y Beato Francisco Regis Clet

 

 

LECTURAS DEL DOMINGO 18  DE FEBRERO DE 2018

 

 

DOMINGO Iº DE CUARESMA

 

Alianza de Dios con Noé, liberado del diluvio

 

Lectura del libro del Génesis

9, 8-15

 

Dios dijo a Noé y a sus hijos:

«Yo establezco mi Alianza con ustedes, con sus descendientes, y con todos los seres vivientes que están con ustedes: con los pájaros, el ganado y las fieras salvajes; con todos los animales que salieron del arca, en una palabra, con todos los seres vivientes que hay en la tierra. Yo estableceré mi Alianza con ustedes: los mortales ya no volverán a ser exterminados por las aguas del Diluvio, ni habrá otro Diluvio para desbastar la tierra».

Dios añadió: «Éste será el signo de la Alianza que establezco con ustedes, y con todos los seres vivientes que los acompañan, para todos los tiempos futuros: Yo pongo mi arco en las nubes, como un signo de mi Alianza con la tierra. Cuando cubra de nubes la tierra y aparezca mi arco entre ellas, me acordaré de mi Alianza con ustedes y con todos los seres vivientes, y no volverán a precipitarse las aguas del Diluvio para destruir a los mortales».

 

Palabra de Dios.

 

 

SALMO RESPONSORIAL                                      24, 4-5b. 6. 7b-9

 

R.    Tus senderos, Señor, son amor y fidelidad..

 

Muéstrame, Señor, tus caminos,

enséñame tus senderos.

Guíame por el camino de tu fidelidad;

enséñame, porque Tú eres mi Dios y mi salvador. R.

 

Acuérdate, Señor, de tu compasión y de tu amor,

porque son eternos.

Por tu bondad, Señor,

acuérdate de mí según tu fidelidad. R.

 

El Señor es bondadoso y recto:

por eso muestra el camino a los extraviados;

Él guía a los humildes para que obren rectamente

y enseña su camino a los pobres. R.

 

 

Todo esto es figura del bautismo,

por el que ahora ustedes son salvados

 

Lectura de la primera carta del Apóstol san Pedro

3, 18-22

 

Queridos hermanos:

Cristo padeció una vez por los pecados –el justo por los injustos– para que, entregado a la muerte en su carne y vivificado en el Espíritu, los llevará a ustedes a Dios. Y entonces fue a hacer su anuncio a los espíritus que estaban prisioneros, a los que se resistieron a creer cuando Dios esperaba pacientemente, en los días en que Noé construía el arca. En ella, unos pocos –ocho en total– se salvaron a través del agua.

Todo esto es figura del bautismo, por el que ahora ustedes son salvados, el cual no consiste en la supresión de una mancha, sino que es el compromiso con Dios de una conciencia pura, por la resurrección de Jesucristo, que está a la derecha de Dios, después de subir al cielo y de habérsele sometido los Ángeles, las Dominaciones y las Potestades.

 

Palabra de Dios.

 

 

 

EVANGELIO

 

Fue tentado por Satanás y los ángeles le servían

a    Evangelio de nuestro Señor Jesucristo

según san Marcos

1, 12-15

 

El Espíritu llevó a Jesús al desierto, donde fue tentado por Satanás durante cuarenta días. Vivía entre las fieras, y los ángeles le servían.

Después que Juan Bautista fue arrestado, Jesús se dirigió a Galilea. Allí proclamaba la Buena Noticia de Dios, diciendo: «El tiempo se ha cumplido: el Reino de Dios está cerca. Conviértanse y crean en la Buena Noticia».

 

Palabra del Señor.

 

Reflexión

 

 

VENCER LA TENTACIÓN

1.- La prueba del desierto. El Espíritu empujó a Jesús al desierto. Es éste un lugar ambivalente: prueba y purificación, tentación y encuentro con Dios y con uno mismo. La estancia de Jesús en el desierto tal como la relata Marcos tuvo su lado tenebroso, Satanás y las alimañas, pero también su gloria y su luz, pues “los ángeles le servían”. En el desierto pudo Jesús vivir su iluminación particular sobre la meta y los medios para anunciar el Reinado de Dios. Jesús, triunfa y la causa de Dios se impone sobre lo meramente humano. El evangelio de Marcos propugna un cristianismo más radical, más conforme con los orígenes. Es un evangelio exigente: quiere acabar con las disculpas de que “es lo que siempre se ha hecho”, “lo que todos hacen”, “mañana lo haré”… Necesitamos pasar por la situación de desierto para reforzar nuestra experiencia de Dios. Jesús salió también reforzado en el desierto.

2.- Dejarnos guiar por el Espíritu. En todas las eucaristías decimos “no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal”. A fuerza de recitarlo tantas veces no nos enteramos muchas veces de lo que decimos, pues lo hacemos de forma mecánica. La tentación está ahí, acecha a todo ser humano. Lo malo no es ser tentado, Jesús también lo fue, lo malo es caer en la tentación. Iniciamos este tiempo de Cuaresma haciéndonos conscientes de que el mal y la tentación están cerca de nosotros. Está nuestra capacidad de elegir: de consentir o de vencer. El evangelio de Marcos en este primer domingo de Cuaresma nos presenta este lado profundo del mal. Pero también presenta a otros actores: El Espíritu, Jesús, Dios y su proyecto. Toda vida humana pasará la prueba de la tentación. La tentación es la posibilidad siempre presente de abrirle las puertas a fuerzas que se oponen al proyecto fraterno de Dios. El seductor es el que me aparta de mí mismo. Una gran tentación es eludir nuestras responsabilidades y así vernos libres del trabajo que comporta una vida entregada a la misión que Jesús nos encomienda. Sin embargo, en nosotros hay una llamada a dejarnos guiar por el Espíritu, a optar por Dios como compañero de camino, nunca para manipularlo y servirnos de Él, sino para que se realice el destino de vivir en libertad, pese al “poder de las tinieblas”. ¡Jesús ha vencido ya!

3.- Reorientar nuestra vida. Jesús espera mucho de nosotros. La conversión que pide Jesús como primer tema de la predicación del Reino debería empezar por dar la vuelta a nuestro modo de vivir habitualmente nuestra fe. Casi todos la vivimos en un contexto que favorece las posturas acomodaticias. Nos habituamos a largas componendas, a la generosa tolerancia con lo que sabemos no cuadra muy bien. Nos protegemos con la excusa de que somos así y al cabo de tanto tiempo no hay cambio posible. Pero el evangelio quiere sacudir esa modorra, denunciando que para nada nos sirve “retomar” las viejas prácticas con nuevo estilo. No es posible un cristianismo vivido “a medias”, ni se debe encapsular lo nuevo en moldes viejos. Hay que crear moldes nuevos, odres nuevos. No se trata de prácticas, sino de nosotros mismos. Basta con reflexionar sobre la facilidad con que pedimos el cambio de los demás. Su manera de entender y vivir la fe cristiana nos parece hipócrita o superficial. Retirarse al desierto significa enfrentarse a solas con nosotros y naturalmente comenzar por la revisión crítica de nuestro modo de ser. “Enséñame tus caminos”, pedimos en el Salmo. El evangelio de hoy nos indica el camino que siguió Jesús antes de comenzar su actividad pública. El que hoy nosotros estamos invitados a recorrer también, si nos dejamos “empujar” por el Espíritu

 

José María Martín OSA

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NECESIDAD Y UTILIDAD DE LAS TENTACIONES

1.- El Espíritu empujó a Jesús al desierto. Se quedó en el desierto cuarenta días, dejándose tentar por Satanás. Las tentaciones son necesarias porque manan en la propia naturaleza humana. Jesús, como era hombre verdadero, semejante en todo a nosotros, menos en el pecado, las tuvo. Las tentaciones, además son útiles, porque nos ayudan a nosotros a luchar contra ellas y a perfeccionarnos. Todo ser humano tiene tentaciones durante su vida, derivadas de nuestro innato egoísmo, de nuestra vanidad, de nuestra inclinación natural a gozar inmoderadamente de lo material, de nuestras ansias de figurar, tentaciones de pensamiento, de palabra y de obra. San Pablo decía que las tentaciones proceden del “hombre viejo” que hay en cada uno de nosotros. La gracia, el hombre nuevo, nos ayudan y nos incitan a la santidad, pero no nos liberan de nuestras tendencias corporales y psicológicas. Porque muchas veces, con terminología paulina, hacemos lo que no queremos y no hacemos lo que queremos. Pero, como decimos, las tentaciones no sólo no son pecado, el pecado es consentir y caer voluntariamente en ellas. El evangelio dice que Jesús tuvo tentaciones, pero también dice que no consintió en ellas y que venció al demonio. Las tentaciones deben servirnos, además, para conocernos mejor a nosotros mismos, porque muchas veces no sabemos cuáles son nuestras fuerzas espirituales hasta que la tentación nos prueba. Luchemos contra la tentación y confiemos en Dios, que nunca va a permitir que seamos tentados más allá de nuestras fuerzas. En el <Padrenuestro> no pedimos a Dios que nos libere de la tentación, sino que no nos deje caer en ellas.

2.- Cuando arrestaron a Juan, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el evangelio de Dios; decía: se ha cumplido el plazo, está cerca el reino de Dios. Convertíos y creed la Buena Noticia. La lucha contra las tentaciones debe conducirnos directamente a la conversión al evangelio de Jesús. No olvidemos que las tentaciones de Jesús ocurren al principio de su vida pública. No podemos nosotros dedicarnos a predicar a los demás el evangelio del Reino si antes no hemos superado nosotros mismos las tentaciones del hombre viejo: egoísmo, ambición, disfrute inmoderado de los bienes carnales, ansias de poder y de dominio, soberbia. Como vemos, no hubo interrupción alguna entre la predicación de Juan el Bautista, el Precursor, y la predicación y vida pública de Jesús. La Iglesia de Cristo nunca ha dejado de predicar el evangelio y, si alguna vez lo dejara dejaría de ser Iglesia de Cristo. Ahora somos nosotros, los catequistas y evangelizadores de este momento, los que tenemos la obligación y la misión de predicar el evangelio con nuestras palabras y nuestras obras. Para hacerlo con dignidad luchemos todos los días y en todos los momentos contra las tentaciones, porque estas no nos van a abandonar nunca, de una o de otra manera. Los santos fueron santos porque lucharon contra las tentaciones, las vencieron y vivieron convertidos al evangelio. Hagamos nosotros lo mismo.

3.- Hago un pacto con vosotros: el diluvio no volverá a destruir la vida ni habrá otro diluvio que devaste la tierra. El mensaje de este texto del libro del Génesis está bien expresado en el salmo responsorial, salmo 24: Tus sendas, Señor, son misericordia y lealtad para los que guardan tu alianza. Dios nunca ha querido destruir a toda la humanidad; lo que Dios ha querido y quiere siempre es que los hombres dejemos de pecar y guardemos su alianza. La ternura y la misericordia de Dios son eternas; lo que tenemos que hacer nosotros es dejarnos salvar por Dios, guardando su alianza, es decir, siendo humildes y siguiendo sus caminos, los caminos de Cristo, que es nuestro camino, nuestra verdad y nuestra vida.

4.- Aquello (el arca de Noé) fue un símbolo del Bautismo que actualmente os salva. Como vemos, san Pablo ve en la salvación que Dios concedió a unos pocos, a través del arca de Noé, un símbolo del Bautismo cristiano. Sin entrar en detalles exegéticos y bíblicos, nosotros podemos leer este texto como una invitación a pensar en el valor salvífico de nuestro bautismo y a renovar ahora, consciente y libremente, las promesas que entonces hicieron en nuestro nombre nuestros padres y padrinos. Pidamos a Dios que no nos deje caer en la tentación y que nos dé su gracia para ser fieles siempre a las promesas que se hicieron en nuestro nombre el día de nuestro bautismo.  

 

Gabriel González del Estal

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¡OJO! EL DEMONIO ANDA DISFRAZADO

¿A quién apoyas? ¿De quién eres? ¿Por quién te defines? ¿De qué lado estás? Así, y con otros interrogantes parecidos nos invitan a decantarnos en la sociedad que vivimos.

1.- La cuaresma, como camino hacia la Pascua, también coloca delante de nuestra conciencia una serie de interrogantes:

-¿Eres de Jesús? ¿Estás dispuesto a seguirle? ¿Le conoces de verdad o tan sólo de oídas?

-¿Crees con todas las consecuencias? ¿Qué opinas de la cruz? ¿Y del sacrificio?

-¿Te consideras bueno? ¿No te apoyarás demasiado en aquello de “como Dios es bueno me comprende”?

El desierto, el lugar donde somos tentados, no es precisamente un lugar solitario. El alero desde el cual, el maligno nos seduce, es precisamente la vida fácil, el consumo por sistema, la vida desenfrenada, el ocio sin norte y sin pausa, el buenismo que relativiza hasta lo más sagrado.

El demonio viene disfrazado en muchos colores y con muchos trajes. Lo malo es que, lejos de verlo como tal, lo vemos como un aliado. Hace tiempo que, para la moral relajada, dejó de ser un peligro:

-Si no vas a misa, no es importante porque –eso– no te garantiza ser bueno

-Si piensas en los sacerdotes, no olvides los escándalos de algunos de ellos

-Si el Papa sale en los medios, fíjate dónde y cómo vive

El maligno, hoy y ahora, está constantemente situado en los aleros de cada día. Encendemos la televisión y, la fe católica, es ridiculizada un día y otro también. Si nos acercamos a la prensa escrita, se nos invita –al igual que Jesús en el desierto– a lanzarnos al poder por el poder, a disfrutar de la ciudad y del mar, del placer y del tener. Vuelvo a insistir: el demonio vive en permanente carnaval. Va tan disfrazado, y a veces tan a nuestro gusto, que lo acogemos en la mesa de nuestras casas sin ningún tipo de problema. Así nos va.

2.- Escuchemos su Palabra. Veremos cómo entonces, el Señor, nos sorprende. Siempre tiene algo bueno y nuevo que decirnos.

-Necesitamos de estos desiertos, de estos encuentros para luego hacer frente a la vida. Lo mismo hacía Jesús; antes de presentarse en público se retiraba a orar tal y como hoy, por ejemplo, lo contemplamos en lucha permanente contra las tentaciones del diablo.

-Camino de la Pascua sería positivo que nos preguntásemos cómo está nuestra oración. ¿No se encontrará un poco en crisis? Cuando decimos que hay crisis de fe ¿no será que en el fondo hay problema de oración? Cuando sostenemos que hay dificultades de los padres con los hijos ¿no será también que, en el fondo, hay ausencia de comunicación de los hijos con los padres?

3.- La Cuaresma es un tiempo privilegiado para la oración. ¿Quién no se deja impresionar cuando se coloca frente a un crucificado? La oración es esencial para entender y comprender la voluntad de Dios. Y si no la entendemos ni la comprendemos es porque, muchas veces, somos alérgicos a esos desiertos de la oración, el silencio, la reflexión o la lectura asidua de la Palabra de Dios.

Que el Señor nos conceda tres gracias especiales en este tiempo de ascensión a la Pascua:

a) Ante la tentación del materialismo, el saber defender el “ser” antes que el “tener”. Cuántos hermanos nuestros viven en situaciones de dificultades y de desencanto porque no han sabido medir ni controlar su avaricia

b) Ante el incentivo de la vanidad hay que adorar al Único que se lo merece: a Dios. La vanagloria, los aplausos y el engreimiento son fiebres que se pasan en cuatro días ¿Qué queda luego? Las secuelas de las grandes soledades.

c) Ante la incitación del poder, el dominio de uno mismo. El poder en la vida de un cristiano es el servir con generosidad y el ofrecer sin esperar nada a cambio.

--Que el Señor, en este tiempo cuaresmal, nos ayude a meditar –en un bis a bis– sobre aquellas tentaciones que nos producen ansiedad, infelicidad, inseguridad o abandono de la fe.

--Que Santa Teresa de Jesús, cuyo V Centenario de su nacimiento estamos celebrando, nos ayude a caminar, vivir, estar y disfrutar con AQUEL que tanto nos ama: Cristo.

¡A por la Pascua!

 

Javier Leoz

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