Celebrando la Vida

en el

Nuevo Milenio

Guiones para la celebración de la Cena del Señor

Ciclo "B"

Miguel Ángel Osimani

EDICIONES BETANIA

 

 

DOMINGO 22 DE ABRIL DE 2018

DOMINGO CUARTO DE PASCUA

 

 

PREPARACIÓN:    

Antes de la salida del celebrante.

 

Celebramos hoy el domingo cuarto de Pascua, domingo que tradicionalmente, en los tres ciclos litúrgicos, es el domingo del Buen Pastor, ya que lo contemplamos desde una perspectiva concreta: la de Jesucristo como Buen Pastor que da la vida por las ovejas.

Y en este cuarto domingo, como todos los años, la Iglesia realiza la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, en la que el Santo Padre nos invita a todo el Pueblo de Dios a reflexionar sobre el tema de la «Escuchar, discernir, vivir la llamada del Señor».

 

AMBIENTACIÓN:

Luego del saludo inicial y antes del acto penitencial.

 

Jesús, verdadero Dios, es el Buen Pastor, que entrega su vida por nosotros dándonos la vida de la gracia. Y Él nos llama hoy, a cada uno de los bautizados a entregar nuestra vida a los demás por amor a Él. Y ese llamado es para algunos, a una entrega total a la consagración plena de su vida a Dios en favor de sus hermanos. Y como hace veinte siglos, Él nos sigue pidiendo a todos que recemos y trabajemos para que no falten pastores al mundo de hoy, con la firme convicción de que las vocaciones son un don que se ha de implorar con la oración y merecer con la santidad de vida.

 

1ª. LECTURA:             (Hch 4, 8-12)    (texto)

 

Pedro y Juan, encarcelados por causa de Jesús, declaran ante el Sanedrín afirmando que sólo en Jesucristo crucificado se encuentra la auténtica y definitiva salvación.

 

SALMO RESP.:          (117, 1. 8-9. 21-23. 26. 28-29)    (texto)

 

R.   Den gracias al Señor, porque es bueno,

      porque es eterno su amor.

 

2ª. LECTURA:          (1 Jn 3 1-2)     (texto)

 

El Apóstol nos sitúa ante la verdad fundamental: somos verdaderamente hijos de Dios que anhelamos vivir en plenitud aquello que ya somos.

 

EVANGELIO:           (Jn 10, 11-18)    (texto)

 

En la proclamación del Santo Evangelio, el mismo Jesús, el Buen Pastor, nos llama hoy en forma personal. Aclamémoslo cantando jubilosamente el Aleluya.

 

ORACIÓN DE LOS FIELES:

 

CELEBRANTE:

 

Hermanos, en la certeza que nuestra súplica será escuchada, y con el mismo entusiasmo de los primeros cristianos, que creyeron en la resurrección del Señor, oremos con toda confianza.

 

GUÍA: A cada una de las intenciones responderemos orando:

 

"POR JESÚS, EL BUEN PASTOR, ESCÚCHANOS SEÑOR"

 

v Dios de bondad, te pedimos por la Iglesia, para que acoja con alegría las numerosas inspiraciones del Espíritu de tu Hijo y, dócil a sus enseñanzas, fomente vocaciones al ministerio sacerdotal y a la vida consagrada, oremos...

 

v Padre santo, te pedimos que des fortaleza  a los obispos, sacerdotes, diáconos, a los consagrados y a todos los bautizados en Cristo para que cumplan fielmente su misión al servicio del Evangelio, oremos...

 

v Padre santo, te pedimos nos concedas santos ministros del altar, que sean solícitos y fervorosos custodios de la Eucaristía, sacramento del don supremo de Cristo para la redención del mundo, oremos...

 

v Padre misericordioso, te pedimos que abras el corazón de los padres para que, con caridad solícita, atención prudente y piedad amorosa, sean para sus hijos guías seguros hacia los bienes espirituales y eternos, oremos..

 

v Señor de la vida, haz que surjan entre los cristianos numerosas y santas vocaciones al sacerdocio, que mantengan viva la fe y conserven la grata memoria de tu Hijo Jesús mediante la predicación de su palabra y la administración de los Sacramentos con los que renuevas continuamente a tus fieles, oremos...

 

v Señor de la historia, te pedimos por todas las familias católicas, para que nos dispongamos a cumplir tu voluntad, y a acompañar con prudente delicadeza a cuantos de entre nosotros sean llamados a seguir más de cerca a tu Hijo, oremos...

 

CELEBRANTE:

 

Padre bueno, junto a estas intenciones te confiamos los jóvenes y las jóvenes del mundo, pidiéndote que María Santísima, Reina de los Apóstoles, les enseñe a pronunciar el sí que da significado a la existencia y hace descubrir el nombre escondido por Dios en el corazón de cada persona. Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor.

 

PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS:

 

Presentemos ahora, al Dueño de la mies. nuestro sincero propósito de ser quienes orienten a los adolescentes y a los jóvenes hacia el descubrimiento de su propia vocación en la vida cotidiana.

 

Al término del “Lavatorio de Manos” y cuando el celebrante vuelve al centro del altar y antes de la oración siguiente, se hace poner de pie a la asamblea

 

DIALOGO DEL PREFACIO:

 

Jesús es el Buen Pastor que nos conoce y nos ama; Él es quien ha dado su vida para que nosotros tengamos la vida de la gracia. Por ello, con fe renovada, cantemos ahora nuestra acción de gracias al Padre de los Cielos: el Dueño de la mies.

 

COMUNIÓN:

 

Al acercarnos a comulgar, tengamos presente que en nuestra respuesta a Jesús es donde encontramos la comunión con Él como miembros vivos de un mismo cuerpo, que es la Iglesia.

 

COMUNIÓN ESPIRITUAL:

Al término de la distribución de la comunión.

 

Hermanos:

Todos aquellos que no han podido acercarse a recibir a Jesús Sacramentado, pueden hacer la Comunión Espiritual rezando la siguiente oración:

 

Creo Señor mío que estás realmente presente

en el Santísimo Sacramento del altar.

Te amo sobre todas las cosas y deseo

ardientemente recibirte dentro de mi alma;

pero, no pudiendo hacerlo  ahora sacramentalmente,

ven al menos espiritualmente a mi corazón.

Y como si te hubiese recibido, me abrazo

y me uno todo a Ti;

Oh Señor, no permitas que me separe de Ti.

Amén.

 

DESPEDIDA:

 

Al regresar a nuestros hogares, debemos hacerlo con la firme resolución de entregarnos totalmente al servicio de los demás, como Jesús el Buen Pastor, para llevar a todos los hombres hacia su rebaño.